LOS TRABAJOS DEL FUTURO

Estudios recientes advierten que estamos al borde de una crisis de empleabilidad, dado que por más de una década se ha presentado un agudo desajuste en el mercado del talento requerido a nivel mundial.

Sabemos que en la actualidad prevalece un desequilibrio entre la oferta y la demanda, pero el futuro del trabajo se presenta aún más alarmante. Si agregamos al fenómeno de remplazo de capital humano actual, el tema demográfico que indica el envejecimiento de la población y la restructuración generacional de la fuerza de trabajo, se habla ya del colapso de la estructura de talento en los países desarrollados. Se reporta que más de una tercera parte de las firmas americanas mantienen vacantes por más de seis meses por falta de candidatos calificados, y menos de la mitad de los empleadores consideran que los nuevos graduados no están preparados adecuadamente para incorporarse al mercado de trabajo.

Si esto no fuera suficiente, se han identificado indicios de una globalización en reversa” (reshoring) que tiene que ver con coyunturas en los negocios que fomentan regresar al país de origen actividades productivas que fueron enviadas a otras economías en los últimos años. Solo en los Estados Unidos significa regresar tres millones de empleos para el próximo año

¿Qué significa todo esto para nuestro México? Por una parte los jóvenes, y hasta los niños apoyados por sus padres, deberán de adoptar iniciativas para contar con información relevante y exploración temprana para definir sus planes de carrera; ejercicios capaces de incorporar el dinamismo de los mercados de trabajo y los requerimientos futuros. Segundo, más allá del discurso desgastado de las competencias laborales, las instituciones académicas deberán de despojarse de su tradicional arrogancia para incorporar en sus programas académicos, no solo las necesidades sentidas por los empleadores para el hoy y el mañana, sino programas flexibles y personalizados con tiempo de respuesta inmediato para ajustarse a los cambios del entorno.  Tercero, las empresas tendrán que encontrar y adoptar esquemas eficientes y efectivos para la capacitación permanente y autoaprendizaje, con la finalidad de asegurar el flujo de talento dentro de las organizaciones, aunque una fracción incremental importante de los puestos se cubra con personas externas. Recordemos que la educación, la capacitación y el desarrollo son el único medio para que la ecuación de talento global no sume cero.

Requerimos entonces en México instituciones y profesionales de la gestión de capital humano interesados y capaces de reinventar la fórmula de planificar y desarrollar el talento utilizada hasta ahora, asentada en una plataforma de padres y jóvenes más avispados, académicos menos arrogantes y empresarios mayormente innovadores. En suma, instalar un ecosistema capaz de responder con el desarrollo de competencias que aún no conocemos relacionadas con actividades laborales que todavía no existen, para responder a necesidades que no entendemos todavía: en muchos sentidos, debemos de acudir a estrategias de autoaprendizaje para que tengamos éxito.

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José Antonio Cárdenas Marroquín

Yo hablo de un nuevo orden que se reinventa continuamente porque ni el Milenial más obstinado acepta la utopía de un cosmos fincado en un presente hedonista sin futuro trascendente. Al escribir, yo hablo de un mundo que debemos construir aunque no lo vayamos a disfrutar

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