CUESTIÓN DE VOCACIÓN … O DE IDONEIDAD

 Charlese E. Brown, en su obra Answering the Call to Teach, comenta que, debido a que el magisterio no es una profesión sino una vocación, el gran reto de todo sistema educativo se centra en identificar a aquellas personas que ostentan el don de poder y querer enseñar.

La Dra. Brown resume puntualmente la excelencia del maestro: por una parte, es una persona orgullosa de su rol en la sociedad, por lo que se comporta siempre como modelo ético ante sus alumnos. Segundo, el educador salvaguarda una paz interior respecto a lo que hace, lo que le permite entender cómo piensa y que requiere el educando. Finalmente, este maestro nunca abandona su vocación; está comprometido con su llamado por lo que su pasión por enseñar lo mantiene inmerso en el magisterio. ¿Comparten estos atributos todos nuestros maestros mexicanos?

Haciendo por un momento a un lado los lamentables y anárquicos movimientos políticos y laborales relacionados con el magisterio, repasemos en donde estamos parados en México respecto a los maestros y la excelencia educativa: tomando como referencia el ahora clásico reporte Perspectivas OCDE, México Políticas Clave para un Desarrollo Sostenible, y otros estudios de seguimiento relevantes, sobresalen desde hace varios años alertas rojas tales como el ausentismo, la improductividad y la falta de preparación pedagógica.

El alcance de nuestros comentarios se centra principalmente en los grandes datos estadísticos relacionados con la educación primaria y secundaria a todo lo ancho de nuestro país, por lo que la realidad regional puede variar, para bien o para mal. En cuanto al absentismo de los maestros mexicanos, se reporta que un 67.5% padecen este problema, mientras que casi un 70% presentan retardos e impuntualidad significativa. La productividad en el aula, o aprovechamiento del tiempo efectivo en impartir educación es un problema serio ya que los números indican que los maestros invierten del orden de 190 horas al año en tareas administrativas, más un promedio mayor a 150 horas en impartir disciplina. Si a este tiempo le agregamos los 34 días anuales dedicados a capacitación, contrastándolos con los 15 días promedio de los países de la OCDE, el porcentaje de tiempo del maestro en actividades docentes en el aula se minimiza de manera considerable. No sumaremos en éste análisis el tiempo que invierten, durante el calendario escolar, manifestándose ante la opinión pública con inconformidades.

Lo que compartimos aquí no es nuevo; tampoco es novedad que el derecho de los niños y adolescentes a una educación de calidad es imprescindible para el desarrollo de una sociedad. En nuestro México la carencia ¿es cuestión de idoneidad, de vocación magisterial o de ambas? Afortunadamente, conocemos también decenas de excelentes maestros y maestras dentro y fuera del aula; enhorabuena a todos y a todas ellas.

LO FAMILIAR DE LAS EMPRESAS

Es bien sabido que el conflicto humano está presente en las empresas familiares de todas las culturas; el reto es reconocer a tiempo las señales de alerta y convertir los conflictos potenciales en una ventaja familiar.

Economistas se han pronunciado durante décadas por la desaparición inminente de las empresas familiares, arguyendo que el capitalismo las marginaría y que las tensiones familiares obstruirían la ineludible gestión profesional.  De alguna manera han tenido algo de razón; pero no por completo.

Gordon y Nicholson, en su obra Family Wars plantean la necesidad de entender las lecciones de fracaso de decenas de empresas familiares, debido a que esto puede ayudar a muchas organizaciones. Intrincadas sagas de poderosas dinastías parecen literatura de ficción: la familia Gallo, los Watson en IBM, los Ford, la familia Disney, U-Haul, Guiness y la dinastía Gucci, son ejemplos que nos hacen recordar las palabras de Boris Pasternak: Los hombres poderosos están tan ansiosos de parecer infalibles, que eventualmente ignoran la verdad.

No obstante, un reportaje de semanario The Economist indica que cerca del 20% de las corporaciones listadas en Fortune Global 500 son empresas familiares y, en el caso de las empresas europeas, la cifra relativa se duplica. Estamos hablando de organizaciones ampliamente conocidas y reconocidas, tales como Walmart, New York Times, BMW, FIAT, Samsung y Fox Entertainment .  ¿Qué está sucediendo en estas empresas?

Por una parte, el conflicto potencial se maneja desde diversas perspectivas: por su esencia, su origen, como proceso y como producto de un fenómeno de interacción social significativamente complejo: la persona, la familia y el negocio. Los autores de Family Wars sugieren prestar especial atención a los síntomas de futuros problemas: cambios abruptos de comportamiento de los dueños, inequidad percibida, errores y fracasos, brechas de comunicación, falta de consenso, objetivos confusos o falta de rumbo, privilegios y nepotismo, ambigüedad en los roles y ausencia de un dialogo abierto, entre otros.

Algunas de las acciones de las empresas familiares exitosas pretenden minimizar los conflictos intergeneracionales: crear un plan regulador accionario entre los miembros elegibles, instalar esquemas de liderazgo a largo plazo incluyendo atributos indispensables, disparadores del cambio y límites temporales; incorporar prácticas y políticas de educación, desarrollo y carrera individual sancionadas por terceros con objetividad e influencia para dictaminar potencial y desempeño.

El hotel Hoshi de Japón ha sido manejado por la misma familia durante 46 generaciones desde su fundación en el año 718. Este ejemplo de longevidad empresarial nos invita a reflexionar sobre las palabras del autor de La Riqueza de las Naciones, Adam Smith, quien sostenía que un administrador profesional nunca podría imprimir en el negocio la “acuciosa vigilancia” característica de su dueño.

VOY A CONTARTE UNA HISTORIA

Edgar H. Schein afirma que la Cultura es una abstracción. No obstante, continúa , las fuerzas que desata en el contexto social y organizacional son significativas y poderosas; si no las entendemos seremos víctimas de ellas.

De la misma manera, afirma que los temas de liderazgo y de cultura organizacional están íntimamente entrelazados, toda vez que diferentes ocupaciones y estilos de liderazgo, definidos como perspectivas antropológicas, sociológicas y de psicología social y cognitiva, determinan y transforman la cultura de una organización. Por tal, la historia de un líder es a su vez la historia de una cultura organizacional. ¿En dónde podemos escuchar estas historias? ¿Cómo logramos utilizarlas como fuente de aprendizaje de manera crítica y constructiva?

Al contar historias nos hace sentido el presente, comprendemos el pasado y liberamos la imaginación para construir futuro. Los antropólogos sociales argumentan que la habilidad del hombre para contar historias desde el principio de los tiempos ha permitido trasmitir información y conocimientos de generación a generación, coadyuvando con el acervo intelectual de la raza humana.

La trama de la historia es bien conocida: primero, el líder en su faceta de emprendedor es el arquitecto de una cultura; segundo una vez que la cultura toma forma, personifica el tipo de liderazgo posible y exitoso; tercero, cuando los elementos de esta cultura se vuelven disfuncionales, el líder lleva a cabo un cambio cultural.

¿Qué significa cultura organizacional en esta historia? Cultura es la simiente del orden social que vivimos en una organización, así como las reglas que mantienen el tejido operando con rumbo y armonía. En todo caso, la fuerza y estabilidad de la cultura dependen primordialmente del líder.

La narrativa de esta historia se despliega a partir de conductas cotidianas observadas en cuanto a la interacción de los miembros de la organización en cuestión, incluyendo costumbres, lenguaje, rituales y tradiciones. Eventualmente estos comportamientos evolucionan como normas y valores de grupo, para convertirse en un momento dado en una filosofía formal de trabajo. Al final de la historia contamos con un clima organizacional explicito, modelos mentales predominantes en la organización y significados compartidos: la fuerza, estilo y presencia de un líder embebidos en la cultura de la empresa.

Sin embargo, lo paradójico es que el desenlace de la historia difiere por las características del líder, por su momento histórico, sus productores, editores y actores; se transforma en el tiempo como un filme de Luis Buñuel. 

Al intentar aprender de estas obras, vas a encontrar protagonistas, estrellas y celebridades al por mayor: Watson en IBM, Azcárraga en Televisa, Jobs en Apple, Iacocca en Chrysler, Servitje en Bimbo, Sloan en General Motors; diversos tipos, géneros, estilos, modos; toda clase de historias. Debes entonces tener la mente abierta para escucharlas.

PASIÓN POR EL DEPORTE

El deporte es bueno para todos en muchos sentidos; tres premisas básicas soportan esta afirmación. Primero, es divertido y entretenido, y logra proveer un medio para disminuir nuestras presiones cotidianas; para descargar tensiones que provienen de otras actividades. Segundo, fortalece la salud de los individuos y de la colectividad: a la persona le ayuda a tonificar el organismo; a la sociedad le provee un escape de sus muchas vicisitudes. Finalmente, el deporte es una distracción social masiva fincada en la interacción entre el deportista y el espectador. ¿Se cumplen cabalmente estos atributos en el deporte moderno?

Los gobernantes de la antigüedad construyeron grandes obras para fomentar el deporte y proveerle al ciudadano algún tipo de entretenimiento: incas, mayas, griegos, romanos, hebreos, ingleses, españoles. En la época moderna, los medios han establecido una relación simbiótica con el deporte la cual les permite sobrevivir a ambos. Aparentemente los medios le otorgan al deporte algún tipo de publicidad gratuita, pero también son los jueces y verdugos de deportistas y deportes. En la medida que el jugador o el juego no constituya noticia ni negocio, el entretenimiento que proporciona pasa a segundo plano.

La pasión excesiva y obsesión por el deporte inhibe algunas veces sus bondades, tanto para el individuo como para la colectividad. La salud está asociada a hábitos sanos, mismos que facilitan y soportan los deportes: actividad muscular y respiratoria moderadas, balance cardiovascular y neuromuscular, frugalidad alimenticia. No obstante, para satisfacer el hambre por grandes espectáculos y nuevos records, el mundo del deporte amateur y profesional está repleto de accidentes, excesos, así como de enfermedades y deformaciones prematuras.

¿Quién puede negar la distracción masiva positiva que ofrece un buen clásico de futbol? Sin embargo, aun en un torneo escolar la competencia desmedida conduce a algún tipo de violencia. El connotado Vince Lombardi, otrora considerado arquetipo del líder, afirmaba que “para jugar futbol americano se necesita tener fuego en tu interior, y no hay nada mejor que el odio para avivarlo”. Otros afirman que la competencia es fundamentalmente destructiva y ganar no prueba que eres una mejor persona. No obstante, posiblemente tendríamos un mundo monótono y una vida tediosa si no tuviéramos que enfrentar continuamente los retos que implica competir contra nosotros mismos y contra otros.

El historiador y escritor James A. Michener afirmaba que competir es una regla de la naturaleza, dado que la tensión es parte del equilibrio del universo. De esta manera, una competencia sana es buena para los seres humanos y seguramente nos permite vivir más.

Por fortuna, aun considerando todas estas incidencias y perspectivas, para una mayoría de nosotros el deporte sigue siendo, divertido, entretenido, sanamente competitivo y nos ayuda a sobrellevar los embates de día con día.

VAYAMOS A DISTRUTAR DEL FÚTBOL

Alberto Camus, portero aficionado, filosofo y escritor francés afirmaba que, después de muchos años en que el mundo le había permitido variadas experiencias, la que más sé acercó a la moral y las obligaciones de los hombres, fue el fútbol.

Esta semana tendremos la Gran Final del fútbol mexicano. Como fenómeno social, recordemos que el fútbol también se aborda desde la perspectiva de la historia y la sociología de las masas.

La historia del fútbol es la historia de los grandes torneos, de los grandes equipos, de los grandes jugadores. También es la historia de grandes controversias y contradicciones; es la historia de las reglas y las excepciones.

Entre los actores sobresalen el fanático y el aficionado. Mientras que éste último pudiera antojarse como un sujeto reactivo, marioneta de los intereses políticos y económicos que se mueven detrás del fútbol, el primero pretende justificar el fanatismo, la violencia y la anarquía que afecta la conservación del orden establecido. En todo caso, el estadio de fútbol es un espejo de la sociedad actual como lo fue el Campo Olímpico en la Antigua Grecia o el Circo en el Imperio Romano. ¿Qué queremos del fútbol? ¿Cuáles son sus atributos rescatables en nuestros días?

El fútbol moderno nace entre la alta burguesía inglesa, buscando superar el ocio con actividades no utilitarias dentro de las altas clases sociales no destinadas a trabajar. No obstante, así como la cultura, el arte y otros hábitos y costumbres populares surgen de las clases dominantes y son replicados eventualmente por las clases subalternas, el fútbol fue adoptado – y mejorado- por las masas.

En nuestros días, conquistar un pase en un Mundial es motivo de júbilo nacional; quedarse fuera de la copa del mundo, es un golpe económico, social y moral. Con la debida proporción, sucede algo similar en los torneos nacionales y las justas universitarias.

El fútbol que admiraba mi padre no es aquel de las porras radicales mexicanas, de las barras bravas argentinas, de los hooligans, de los ultras españoles o los teppiste italianos; no reverenciaba el fútbol en donde triunfa el que mejor engaña. Buscaba el fútbol del jugador con un culto genuino a la ética deportiva, al coraje, la astucia, al triunfo colectivo; el fútbol del aficionado que disfruta sanamente, con la familia y el amigo, la emoción momentánea de un partido.

Don Ramón Cárdenas Coronado tampoco veneraba la mediatización absurda de nuestro deporte, que se justifica aparentando borrar las barreras de clase mientras ostenta intereses económicos con el incentivo de hacer negocio. Fomentaba el fútbol que propicia las verdaderas relaciones de amistad entre jugadores, dirigentes y aficionados. Por eso y muchas cosas más, vayamos a disfrutar del fútbol.

EL FUEGO, LA FE Y EL FUTURO

Recientemente, un importante ícono de la Iglesia Católica y de toda la Humanidad, la Catedral de Notre Dame, fue destruido por el fuego, como una muestra de la vulnerabilidad de la obra del hombre; como un llamado a la fe, para fortalecer y cimentar el futuro.

Al otro lado del mundo, en la Woodlands Church, ubicada al norte de la ciudad de Houston, periódicamente dicta conferencias Lee Strobel, autor del libro The Case for Christ.  Strobel, ateo converso, describe su transformación espiritual basada en un escrutinio científico de la vida de Jesucristo. Sus indagaciones, apuntaladas por decenas de especialistas en distintas ramas del conocimiento, presentan la realidad de la muerte y resurrección de Cristo, e incluyen testimonios presenciales de cientos de personas.

Strovel pretende tender un puente entre la fe y la razón, el mandato del espíritu y la racionalidad de los hechos. Un hecho fundamentalmente supra natural es comprobado por la evidencia científica, y traducido al lenguaje de la razón. El incidente de Notre Dame, por el contrario, resulta primordialmente el resultado del error humano, y nos invita a derribar el muro entre la realidad de la tragedia asociada al gran monumento gótico y el esplendor inefable de la Obra del Señor.

De acuerdo con la Encíclica “Fides et Ratio” de Juan Pablo II, la fe no es incompatible con la búsqueda propia de la razón, porque es importante encontrar un sentido y descubrir los motivos que permitan a todos entender los contenidos de la fe. De hecho, afirma el Santo Padre, la Iglesia aprecia el esfuerzo de la razón por alcanzar los objetivos asociados a hacer más digna la vida de las personas, tomando en consideración que la filosofía es una ayuda indispensable para profundizar en el descubrimiento de la fe y comunicar la verdad del Evangelio a cuantos aún no la conocen. Además de la filosofía, “el hombre tiene muchos medios para progresar en el conocimiento de la verdad, de modo que puede hacer cada vez más humana la propia existencia”

El Papa Francisco proclamó hace unos meses que “la Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte”; la fe y la razón nos indican la veracidad de sus palabras. Hoy, el fuego y la fe pregonan la esperanza y la promesa de un futuro trascendente.

LIDERAZGO DE GÉNERO

Existen dos tipos de liderazgo: el transaccional, que depende de la habilidad de controlar estructuras y procesos, y el liderazgo transformacional de quien busca la motivación y lealtad unificando propósitos. El primer tipo se asocia a los líderes masculinos y el segundo se considera más bien femenino. ¿Realmente ostentan las mujeres un estilo diferente de liderazgo?

Un estudio sobre liderazgo femenino urge a las organizaciones e instituciones a apreciar y aceptar un estilo interpersonal de dirigir, en contraste del liderazgo predominante por sumisión y control: al valorar esta diversidad de estilos, los grupos sociales encontrarán la fuerza y flexibilidad para sobrevivir en un entorno económico diverso y competitivo.

Más recientemente se habla de un liderazgo interactivo refiriéndose al estilo femenino de dirigir, a través del cual las mujeres se esfuerzan por interacciones positivas con sus colaboradores, específicamente: la búsqueda de participación, compartir poder e información, fomentar la autoestima de otros y desplegar pasión por el trabajo. Presuntamente, estos comportamientos del líder provocan en los seguidores sentido de pertenencia, contribución, influencia e importancia; una situación ganar-ganar favorable para los individuos y la organización. Su estilo de liderazgo va más allá de la multicitada gestión participativa porque las líderes están convencidas que las personas tienen un mayor desempeño si se sienten bien respecto a sí mismas y a su trabajo, por lo que fomentan situaciones que contribuyan a escalar este sentimiento.

John Naisbitt y Patricia Aburdene argumentan que los estilos de gestión del futuro asombrosamente concuerdan con el estilo de liderazgo femenino: los consultores y especialistas en desarrollo de las organizaciones tratan de convencer a los líderes masculinos a desprenderse de sus preferencias por un control desmedido, mientras que en las mujeres convienen de manera natural. No obstante, si las mujeres son tan buenas en ajustarse a estos comportamientos ¿Por qué no hay más mujeres en posiciones de liderazgo e influencia? Las respuestas tradicionales oscilan entre la discriminación tácita en un mundo dominado por líderes masculinos, y la falta de agresividad, confianza e interés por escalar las jerarquías por parte de las mujeres.

¿Qué tipo de líderes demandan nuestras organizaciones e instituciones, nuestro estado, nuestro México? Antes de decidir, reflexionemos sobre las palabras de Rosalynn Carter, quien afirmaba que un líder conduce a las personas hacia donde quieren dirigirse; más un buen líder las conduce hacia donde deben de ir, aunque no sea necesariamente el destino que anhelan. A su vez, Margaret Thatcher, insistía que uno de los grandes problemas de nuestra era es que somos liderados por personas que se preocupan más por los sentimientos que por los pensamientos y las ideas.

LA CRISIS DEL TRABAJO

Afirman que la subordinación física que antaño obligaba a un individuo a estar presente en un lugar y tiempo determinado para estar verdaderamente a disposición de su patrón, hoy, debido a la tecnología, no adquiere esta importancia, favoreciendo al trabajador y a su empleador. No obstante, no todos aceptan a la tecnología como la panacea del mundo del trabajo.

En 1779, al borde de la locura, el asalariado inglés Ned Ludd destruyó la maquinaria de su fábrica por temor a perder su empleo.  Treinta años después, una banda de trabajadores inició un movimiento violento al norte de Inglaterra en contra de la incipiente mecanización industrial: los Luddities. Actualmente, el Neo-Luddism es una ideología que promueve una resistencia pasiva al consumismo de las tecnologías bizarras y atemorizantes, fruto de la Era de la Computación

La tecnología si ha traído grandes beneficios a la humanidad: investigaciones indican que un litro de gasolina utilizado en un automóvil equivale a la energía de 10 días de trabajo humano. En los mismos términos, la energía de derivados de petróleo que se consume en los Estados Unidos en un día es equivalente al trabajo humano requerido para construir 100 pirámides de Keops. ¿Qué podemos esperar del impresionante poder de las tecnologías digitales potenciando el trabajo físico y la energía intelectual del hombre?

Diversos autores, teorías y aún escuelas del pensamiento persisten en nuestros días, dogmatizando un efecto irremediable e incremental de la mecanización, automatización, robotización y computación dada la evidente intrusión de la tecnología, particularmente en el ámbito laboral. Estos Neo-Luddities consideran que la capacidad de una tecnología de resolver problemas conlleva potencialmente a crear mayores problemas y más peligrosos.

Efectivamente la tecnología trae beneficios y retos que superar, en particular en el contexto de trabajo. Leopoldo J. López Rodriguez, autonombrado “laborólogo” mexicano afirma que estamos enfrentando una crisis temporal, espacial y estructural del empleo. En cuanto a lo temporal, la gente de la antigüedad, por abuso y por fatiga, vivía hasta que se acababa, mientras que ahora espera vivir hasta que se le presente un ataque cardíaco, una embolia o sea víctima del estrés laboral. En lo que atañe a una crisis espacial del trabajo, el hecho de tener que laborar en un lugar determinado, dígase una planta productiva, es cuestionado por contar ahora con nuevas fórmulas y posibilidades de trabajo en casa o trabajo a distancia. Finamente, la crisis estructural se asocia a redes emergentes productivas, comerciales o de servicio.

Para algunos de nosotros, las actitudes y conductas en contra de la tecnología se ubican más en el plano personal que en el colectivo: está en cada uno decidir utilizar o no agua caliente o luz eléctrica, desechar su teléfono inteligente, caminar al trabajo, salirse de Facebook o simplemente aborrecer a su computadora personal. ¿Estamos dispuestos a estos sacrificios?

ES CUESTIÓN DE TIEMPO

Los sociólogos han encontrado diferencias abismales en la manera como diferentes culturas perciben la cadencia del tiempo: ese ciclo interminable en donde se trastocan el pasado, el presente y el futuro. No obstante, hasta fechas recientes, las reglas sociales sobre el manejo del tiempo habían constituido un lenguaje silencioso para cada cultura; reglas no siempre explícitas en veces familiares, en veces rechazadas.

El hecho es que, aunque la mayoría manejamos los mismos relojes y calendarios, diferentes culturas simplemente le asignamos valores desiguales a las unidades de tiempo. ¿Constituye este fenómeno un problema para la colectividad humana? La nueva ciencia del tiempo nos indica que si: por una parte, se han intensificado las relaciones y la interdependencia humana con el advenimiento de las redes sociales.  Como ilustración la controvertida Facebook señaló recientemente que supera los 1000 millones de usuarios y México, con sus 85 millones de usuarios se coloca en el 5º lugar mundial de activos registrados. Tweeter, a su vez, se adjudica en nuestro país cuentas que generan millones de mensajes cada día; México ostenta el 10º lugar mundial superando los 23 millones de usuarios.

Por otra parte, se ha comprobado las ventajas prácticas de ciertas perspectivas temporales, en particular una orientación propositiva hacia el futuro. En realidad, el futuro, al igual que el pasado, no se vive directamente, sino que constituye un estado psicológico edificado por cada individuo. Es bien sabido que el talento, la inteligencia y determinadas habilidades son necesarias para el éxito, aunque también son necesarias la autoestima, la disciplina y la perseverancia para triunfar en la vida adulta. Sin embargo, es necesario incorporar otro componente en la ecuación: para Zimbardo y Boyd, la visión propositiva del futuro constituye un andamiaje esencial para coadyuvar en la superación en lo académico, el trabajo, los deportes y las artes, toda vez que esta perspectiva proyecta nuestras esperanzas y temores, erige nuestras expectativas y aspiraciones.

Bajo esta perspectiva, el presente tiene un escaso valor, mientras que el pasado se convierte en un repositorio dinámico de errores y aciertos que deben de ser utilizados con sabiduría para construir el futuro. La persona con una orientación futurística vive más en su mente que en su cuerpo, busca otras opciones para el ser y quehacer; construye escenarios e idealiza fuentes de superación y conquista personal.

Un comentarista de la Copa Mundial sugirió que un equipo de fútbol, cuyo origen se ubica más cerca del ecuador, juega con un estilo más alocado, libre, rápido, creativo e indisciplinado. En general, se ha comprobado que esas culturas están más orientadas al presente y al pasado, a menos que cuenten con un director técnico plantado en el futuro: destinado y comprometido a ganar y trascender.

GENIOS ENTRE NOSOTROS

Se afirma que las personas llegamos al mundo con un bagaje delimitado y maleable; en seguida nos educan para ajustarnos y poder desempeñar en sociedad.  El mensaje y resultados es: o te acoplas o fracasas.

Sobre esta base, un sistema educativo que no reconoce que aprender es una experiencia individual basada en preferencias de aprendizaje distintivas, potencial de cada persona y requerimientos únicos de tiempo, se convierte en un ejercicio que limita el desarrollo y fomenta el conformismo. 

Como ilustración, sabemos que el 2.28% de la población mundial es superdotada, y en México tres de cada cien personas ostenta esta capacidad. Más de 760 mil educandos tienen muy alta capacidad intelectual, pero solo una fracción es atendida de manera adecuada. Se afirma también que entre 15 y 20 por ciento de niños pueden tener habilidades superiores, pero requieren que se les maneje adecuadamente. El sistema educativo y los profesionales de la educación se encuentran entonces con dos retos: cómo identificar el talento sobresaliente y cómo intervenir para desarrollarlo. ¿Afecta este fenómeno el equilibrio de nuestra sociedad?

En buena parte el equilibrio social se basa en el autoconocimiento: al comprender lo que somos y podemos hacer nos permite conocer y entender a otros, y esta empatía conduce a aceptar las diferencias individuales. Así mismo, el autoconocimiento facilita el autoaprendizaje y la posibilidad de explotar adecuadamente nuestro potencial… de convertirnos en genios.

En el sentido amplio, un genio es un individuo con una habilidad creativa extraordinaria, un talento excepcional y competencias sobresalientes en una determinada disciplina o campo del conocimiento. ¿Somos todos genios de alguna manera? Por supuesto que sí, dado que esta definición indica que todas las personas llegamos al punto de no requerir reglas ni referencias, y de convertirnos en proveedores de soluciones acertadas y espontáneas acerca de algo. Además, en la medida que dominamos una disciplina, nos percatamos que algunos supuestos expertos realmente no lo son: el desarrollo personal basado en el autoaprendizaje nos lleva a las fronteras del conocimiento y a la posibilidad de superarlo.

Ramón de la Peña me señala que, de forma innata o por vivencias y experiencias, todos los individuos poseen talentos distintivos y es necesario detectarlos, para posteriormente desarrollarlos de modo puntual y selectivo. De esta manera, interpreto que los talentos individuales son la plataforma de las competencias afines a nuestro potencial, y el andamiaje de los roles que podemos jugar en el trabajo y en la vida.

Más aún, si adoptamos una disciplina de aprender por cuenta propia, delimitada por el conocimiento de nuestro potencial – nuestros talentos – con una actitud de aprendizaje permanente, habremos iniciado el viaje hacia la genialidad.