ES CUESTIÓN DE TIEMPO

Los sociólogos han encontrado diferencias abismales en la manera como diferentes culturas perciben la cadencia del tiempo: ese ciclo interminable en donde se trastocan el pasado, el presente y el futuro. No obstante, hasta fechas recientes, las reglas sociales sobre el manejo del tiempo habían constituido un lenguaje silencioso para cada cultura; reglas no siempre explícitas en veces familiares, en veces rechazadas.

El hecho es que, aunque la mayoría manejamos los mismos relojes y calendarios, diferentes culturas simplemente le asignamos valores desiguales a las unidades de tiempo. ¿Constituye este fenómeno un problema para la colectividad humana? La nueva ciencia del tiempo nos indica que si: por una parte, se han intensificado las relaciones y la interdependencia humana con el advenimiento de las redes sociales.  Como ilustración la controvertida Facebook señaló recientemente que supera los 1000 millones de usuarios y México, con sus 85 millones de usuarios se coloca en el 5º lugar mundial de activos registrados. Tweeter, a su vez, se adjudica en nuestro país cuentas que generan millones de mensajes cada día; México ostenta el 10º lugar mundial superando los 23 millones de usuarios.

Por otra parte, se ha comprobado las ventajas prácticas de ciertas perspectivas temporales, en particular una orientación propositiva hacia el futuro. En realidad, el futuro, al igual que el pasado, no se vive directamente, sino que constituye un estado psicológico edificado por cada individuo. Es bien sabido que el talento, la inteligencia y determinadas habilidades son necesarias para el éxito, aunque también son necesarias la autoestima, la disciplina y la perseverancia para triunfar en la vida adulta. Sin embargo, es necesario incorporar otro componente en la ecuación: para Zimbardo y Boyd, la visión propositiva del futuro constituye un andamiaje esencial para coadyuvar en la superación en lo académico, el trabajo, los deportes y las artes, toda vez que esta perspectiva proyecta nuestras esperanzas y temores, erige nuestras expectativas y aspiraciones.

Bajo esta perspectiva, el presente tiene un escaso valor, mientras que el pasado se convierte en un repositorio dinámico de errores y aciertos que deben de ser utilizados con sabiduría para construir el futuro. La persona con una orientación futurística vive más en su mente que en su cuerpo, busca otras opciones para el ser y quehacer; construye escenarios e idealiza fuentes de superación y conquista personal.

Un comentarista de la Copa Mundial sugirió que un equipo de fútbol, cuyo origen se ubica más cerca del ecuador, juega con un estilo más alocado, libre, rápido, creativo e indisciplinado. En general, se ha comprobado que esas culturas están más orientadas al presente y al pasado, a menos que cuenten con un director técnico plantado en el futuro: destinado y comprometido a ganar y trascender.

EL NUEVO MUNDO DE LA PERSUACIÓN

Sabemos que la tecnología está influyendo de modo contundente en la forma como conquistamos nuevos mercados, cautivamos clientes diferentes, influimos en la actitud del consumidor, aseguramos el compromiso de nuestros trabajadores; en suma, está trastocando la manera como modificamos la conducta de los individuos.  Con base en esto, la posibilidad y capacidad de persuadir a un individuo nunca ha estado en manos de tanta gente y tantas cosas, no solo en el ámbito del consumo de productos y servicios, sino en el seno de las organizaciones.

Persuasión se define como la capacidad o habilidad para convencer a una persona para que haga o crea alguna cosa, empleando argumentos o razones, pero también se caracteriza por la intención manifiesta de una persona en modificar la conducta de otros en algún sentido.

El esquema de comportamiento de B.J. Fogg, presentado originalmente por el Persuasive Technology Laboratory de la Universidad de Stanford, sostiene que se requieren tres elementos básicos para que se logre la conducta deseada en un individuo: que tenga suficiente motivación, que perciba contar con la capacidad para exhibir dicha conducta y que esté presente un disparador, una chispa, una señal inicial. Para mi colega José García Vignau esto se traduce a incidir en el comportamiento de una persona de manera repentina convenciéndola de que aquello que se le presenta le sirve – querer – y que puede lograrlo – saber y poder.

El tema es que la dinámica de la persuasión ha cambiado de manera significativa porque los medios de llegar a la mente del consumidor y del colaborador se han democratizado gracias al vehículo de la tecnología y la digitalización. De acuerdo con el modelo de Fogg, el tema relevante en el nuevo mundo de la persuasión está asociado a la capacidad o habilidad del individuo, ya que los componentes motivacionales siguen siendo los tradicionales: placer, dolor, esperanza, temor, aceptación y rechazo. Para incidir en la habilidad del individuo, no se trata de capacitar, educar o entrenar, prácticas que invitan al rechazo inicial porque demandan esfuerzo. Se busca entonces facilitar el proceso para maximizar la aceptación: menor tiempo, bajo costo, pequeño esfuerzo físico, poco cambio en las rutinas, escaso esfuerzo mental y mínima desviación de las normas sociales.

El conquistador del nuevo mundo de la persuasión, en el campo de la mercadotecnia o del capital humano, será aquel que incida en el cambio de conducta deseado, lo más rápido posible de la forma más sencilla, con el mínimo esfuerzo a un costo emocional exiguo.

GENTE DE RECURSOS HUMANOS

Un DirectorGeneral tiene tres expectativas del valor agregado de la Función de RH,fundamentadas en el conocimiento del negocio y el manejo del talento: primero,es crucial para la organización tener una perspectiva para la gestión y elvalor agregado de su talento humano; segundo, el área de Recursos Humanos debehacer propia esta perspectiva; tercero, dicha área debe de conducir a laorganización a un cambio cultural alineado a la perspectiva de RH.

Unaaproximación complementaria poco ortodoxa incorpora una dimensión adicional: elprofesional de RH debe de pensar primero en el negocio y segundo en la gente;tiene que entender cómo funciona la empresa para poder atraer, retener ydesarrollar a la gente. De esta manera el responsable de la gestión de CapitalHumano tiene una responsabilidad fundamental y un atributo distintivo: el rolprincipal consiste en conocer el negocio a tal profundidad que le permitaidentificar la carrera y experiencia de cada individuo y actuar en consecuenciapara asegurar que las distintas personas agreguen el mayor valor posible a laorganización, asegurando a su vez cubrir las expectativas que se generaron en el individuo cuando se incorporó ala empresa. La competencia diferencial del directivo de RH es entender lasfinanzas de la empresa y su interrelación con la gente; comprender como impactael Capital Humano en las diversas partidas del balance y el estado deresultados, deduciendo la manera de maximizar las ganancias, y a la par, contribuiral bienestar del individuo y la organización.

Haceya varios años, Eriac Capital Humano se dio a la tarea de identificar lascompetencias que demandan las organizaciones del profesional de RH en temasajenos a la gestión del Capital Humano. Los hallazgos del equipo de trabajodirigido por Héctor Palacios Martínez indican que el profesional de RH debe decomplementar su formación para ser capaz de identificar, aprovechar y resolverlas oportunidades estratégicas y operativas de la alta dirección de maneraintegral en la empresa o institución en donde labore. Para esto, deberá dedominar las habilidades de liderazgo, técnicas, administrativas y depensamiento estratégico que le permitan la alineación de los procesos humanos, laestructura organizacional y la cultura de la empresa a la estrategia denegocio. Con base en estos principios, deberá trabajar, con ayuda de otros ypor cuenta propia, en adquirir o fortalecer los atributos distintivos paraconvertirse en el Talento que la empresa demanda.

Fundamentalmente,si pretende no ser remplazado por una personade negocio el responsable de RH debe de convertirse en un ejecutivo flexible,multifuncional, actualizado; con capacidad de análisis, rigor metodológico yanálisis crítico. Así mismo, contará con la capacidad de manipular los procesosorganizacionales clave para asegurar las metas de la empresa y la satisfacciónde la gente. De la misma manera, requiere convertirse también en un líder conel talento para reaccionar en ambientes turbulentos, en situaciones complejas ycambiantes; en tiempos de la crisis. Finalmente, debe de darle sentido humano ala gestión siendo modelo y promotor de un comportamiento moral responsabledentro y fuera de la empresa

Deesta manera, con estos atributos distintivos, el nuevo profesional de lagestión de Capital Humano, podrá presentarse con orgullo diciendo: yo soy gentede RH.

LA DIMENSIÓN SOCIAL DEL CONOCIMIENTO

En la novela victoriana que lleva su nombre, Trilby O´Ferral se convierte milagrosamente en la mejor cantante lírica del mundo, trascendiendo su fama de su natal Paris. No obstante, la joven alegre, bondadosa y cautivadora era incapaz de cantar sin desafinar antes de caer en el trance hipnótico del malvado Svengali. ¿Requerimos de un mentor, guía o maestro para dominar una competencia, como el personaje de George Du Maurier? ¿Es indispensable un intermediario entre el individuo y el conocimiento?

Se argumenta que es indispensable hacer una clara distinción entre los conceptos de conocimiento y aprendizaje respecto al significado de información. A diferencia de la información, el conocimiento ordinariamente presupone un conocedor asociado a dicho conocimiento. Así mismo, el conocimiento es más difícil de adquirir y transferir; por ende, no es fácil de asimilar. De esta manera, el conocimiento reside en los individuos, mientras la información puede residir en bancos de datos.  Debido a que adquirir conocimientos prácticos implica  desarrollar una disposición y una actitud para aprender, así como formar parte de una comunidad asociada a lo aprendido, el aprendizaje se da fundamentalmente dentro de un contexto social. Esto es, necesitamos de otros para aprender, así como otros necesitan de nosotros.

Aprender de otros implica necesariamente leer a otros, y es bien sabido que en nuestro país no se caracteriza por ser un país de lectores. Estadísticas de  la Unesco indican que solo un 2% de los mexicanos tiene el hábito de la lectura, pero remitiéndonos a otras fuentes encontramos que el 50% del papel producido en México se destina a impresión de historietas cómicas, novelas rosas y material pornográfico. Se afirma que la lectura desarrolla la imaginación y la creatividad, además de que aumenta la capacidad de memoria y de concentración. La lectura es medio para adquirir cultura y conocimientos, pero esto tiene que ver con cuanto leemos y que es lo que leemos. Los individuos si necesitamos intermediarios para aprender: la información que circula a través de la Internet simplemente transita de un lugar a otro o de una persona a otra.

No obstante, las publicaciones formales, físicas o digitales, reflejan los conceptos, las ideas, las experiencias; son el resultado de configurar la información y el conocimiento; de la reflexión y del análisis. Estos documentos tradicionales están expresamente acreditados por una institución,  editor y autor visibles que los respaldan. Estos intermediarios son los svengalis que la modernidad sigue requiriendo.

PUENTE CON EL VALLE DEL SILICIO

El activo más importante del Valle del Silicio es su gente; gente que ha decidido formar parte de un fenómeno social, tecnológico y económico sin precedente en el planeta. ¿Cuál es la composición y dinámica de este Capital Humano que permite un balance y flujo de talento requerido?

El Silicon Valley Index reporta tres grupos humanos de especial interés: los estudiantes y graduados de los centros de estudio regionales en ciencia e ingeniería, la fuerza de trabajo local que ostenta habilidades especializadas, los emprendedores, primordialmente inmigrantes, quienes contribuyen considerablemente al proceso de innovación y creación de trabajos.

Miguel Casillas, joven emprendedor originario de Jalisco, cuyo entusiasmo solo es superado por su visión y amor por México dirige iniciativas orientadas a tender un puente entre nuestro país y el Valle del Silicio. En un reportaje para la CNN comenta que solo un 2% de los extranjeros en el Valle del Silicio, son profesionales, hombres de negocios e inversionistas mexicanos; una proporción muy pequeña en un ambiente en donde se generan cerca de 4,000 empresas anuales, de las cuales más de una tercera parte reciben apoyo financiero directo de proveedores de capital de riesgo o de alguno de las decenas de clubes de “inversionistas ángeles” de la región. De la misma manera, afirma que los esfuerzos recientes hechos en México para fortalecer la innovación y el emprendimiento generarán iniciativas que no podrán florecer fácilmente sin una cultura de inversión que los apoye durante las etapas de incubación y aceleración.

De muchas conversaciones que he sostenido con Jorge Zavala, Director General de Kinnevo, concluyo que la zona de confort de los inversionistas mexicanos puede ser una barrera considerable para cambiar la actitud de invertir trasladando valor, hacia invertir creando valor. En el primer caso, Miguel lo ejemplifica con invertir en bienes raíces; en el segundo, implica invertir en iniciativas que resuelvan problemas a escala global a través de un nuevo producto o servicio, que generarán empleos, fortalecerán la economía y el desarrollo social de una manera integral y sustentable; eso sí, con un riesgo considerablemente mayor que invertir en una casa o en un edificio de departamentos, cuyo retorno modesto se limita al inversionista.

La esencia del Valle del Silicio es entender y formar parte de un ecosistema, un circulo virtuoso en donde todos los jugadores aportan su conocimiento, sus capacidades, su capital, y todos ellos reciben un retorno significativo y proporcional, beneficiando en paralelo a la sociedad.  No obstante, se requieren talentosos emprendedores mexicanos, como Miguel Casillas y Jorge Zavala, cuya cruzada es tender un puente entre nuestro México y el Valle del Silicio, y quienes han visto recompensado su esfuerzo.

LA RESPUESTA NO ESTÁ EN EL VIENTO

Información publicada por la Organización de las Naciones Unidas indica que cada día del año mueren más de 18 mil niños menores a los cinco años de edad, por causa de verdugos silenciosos tales como: el hambre, la pobreza, enfermedades controlables y otras causas relacionadas. No obstante, a pesar de la magnitud de esta tragedia global y continua, rara vez aparecen titulares periodísticos abordando el tema. Para darnos una idea, dichas muertes infantiles equivalen a que ocurra un Tsunami asiático o un terremoto como el de Haití cada  dos semanas. Sin embargo, estas dos catástrofes en lo individual si ocuparon la atención y apoyo de todo el mundo por varios meses en el 2004 y el 2010, respectivamente. ¿En qué momento perdimos la capacidad de asombro por la desdicha humana? ¿Cuándo perdimos la habilidad para confrontar lo que sucede a nuestro alrededor?

Nuestra forma de confrontar y construir el cambio constituye al final del día un fenómeno de aprendizaje. Esto consiste en aprender de las personas, de los acontecimientos emergentes, de los intereses propios y ajenos, así como de los ajustes sociales, políticos y ambientales. En suma, afrontar y dirigir los cambios de una manera constructiva y responsable tiene que ver con aprender a transitar de nuestros actuales Egosistemas hacia unos Ecosistemas deseables y necesarios.

La meta es construir Ecosistemas reales en donde los individuos actuemos con una mentalidad que conduzca a pensar con el corazón, y no solo con la cabeza. Se trata de un escenario en el cual las  corporaciones busquen construir un “triple estado de resultados” orientado paralelamente hacia la rentabilidad, reciprocidad y responsabilidad (profit, people and planet).

No obstante, las preguntas prevalecen: ¿Por qué insistimos en crear colectivamente un mundo que nadie ambicionamos? ¿Por qué no modificamos de raíz nuestras conductas, hábitos y actitudes? Todo esto, a pesar de que estamos al tanto que somos el modelo y ejemplo para las generaciones emergentes.

La respuesta no está soplando en el viento, como afirma Bob Dylan, sino en buena parte en los propósitos y mensajes de los líderes empresariales, académicos, políticos, espirituales y de la comunicación masiva. En efecto, también la respuesta reside en todos y cada uno de nosotros quienes seguimos asombrándonos ante los titulares de un accidente automotriz de 15 vehículos sin que nos sacuda el infortunio de algún pueblo al sur de nuestro país que tiene varias décadas sufriendo de un abandono por parte de la sociedad.

En justicia, es importante reconocer que la mortandad infantil en el mundo ha disminuido sensiblemente en los últimos cinco años, y que presenciamos en el día con día cientos de acciones efectivas conducentes a crear un mundo más sustentable. Mientras algunos de nosotros no somos todavía sensibles a los mensajes contundentes de los cambios graduales – de las transiciones –  cada vez más algunos privilegiados individuos, organizaciones e instituciones si están coadyuvando a edificar ese mundo  que queremos que disfruten las siguientes generaciones.