CUESTIÓN DE VOCACIÓN … O DE IDONEIDAD

 Charlese E. Brown, en su obra Answering the Call to Teach, comenta que, debido a que el magisterio no es una profesión sino una vocación, el gran reto de todo sistema educativo se centra en identificar a aquellas personas que ostentan el don de poder y querer enseñar.

La Dra. Brown resume puntualmente la excelencia del maestro: por una parte, es una persona orgullosa de su rol en la sociedad, por lo que se comporta siempre como modelo ético ante sus alumnos. Segundo, el educador salvaguarda una paz interior respecto a lo que hace, lo que le permite entender cómo piensa y que requiere el educando. Finalmente, este maestro nunca abandona su vocación; está comprometido con su llamado por lo que su pasión por enseñar lo mantiene inmerso en el magisterio. ¿Comparten estos atributos todos nuestros maestros mexicanos?

Haciendo por un momento a un lado los lamentables y anárquicos movimientos políticos y laborales relacionados con el magisterio, repasemos en donde estamos parados en México respecto a los maestros y la excelencia educativa: tomando como referencia el ahora clásico reporte Perspectivas OCDE, México Políticas Clave para un Desarrollo Sostenible, y otros estudios de seguimiento relevantes, sobresalen desde hace varios años alertas rojas tales como el ausentismo, la improductividad y la falta de preparación pedagógica.

El alcance de nuestros comentarios se centra principalmente en los grandes datos estadísticos relacionados con la educación primaria y secundaria a todo lo ancho de nuestro país, por lo que la realidad regional puede variar, para bien o para mal. En cuanto al absentismo de los maestros mexicanos, se reporta que un 67.5% padecen este problema, mientras que casi un 70% presentan retardos e impuntualidad significativa. La productividad en el aula, o aprovechamiento del tiempo efectivo en impartir educación es un problema serio ya que los números indican que los maestros invierten del orden de 190 horas al año en tareas administrativas, más un promedio mayor a 150 horas en impartir disciplina. Si a este tiempo le agregamos los 34 días anuales dedicados a capacitación, contrastándolos con los 15 días promedio de los países de la OCDE, el porcentaje de tiempo del maestro en actividades docentes en el aula se minimiza de manera considerable. No sumaremos en éste análisis el tiempo que invierten, durante el calendario escolar, manifestándose ante la opinión pública con inconformidades.

Lo que compartimos aquí no es nuevo; tampoco es novedad que el derecho de los niños y adolescentes a una educación de calidad es imprescindible para el desarrollo de una sociedad. En nuestro México la carencia ¿es cuestión de idoneidad, de vocación magisterial o de ambas? Afortunadamente, conocemos también decenas de excelentes maestros y maestras dentro y fuera del aula; enhorabuena a todos y a todas ellas.

VOY A CONTARTE UNA HISTORIA

Edgar H. Schein afirma que la Cultura es una abstracción. No obstante, continúa , las fuerzas que desata en el contexto social y organizacional son significativas y poderosas; si no las entendemos seremos víctimas de ellas.

De la misma manera, afirma que los temas de liderazgo y de cultura organizacional están íntimamente entrelazados, toda vez que diferentes ocupaciones y estilos de liderazgo, definidos como perspectivas antropológicas, sociológicas y de psicología social y cognitiva, determinan y transforman la cultura de una organización. Por tal, la historia de un líder es a su vez la historia de una cultura organizacional. ¿En dónde podemos escuchar estas historias? ¿Cómo logramos utilizarlas como fuente de aprendizaje de manera crítica y constructiva?

Al contar historias nos hace sentido el presente, comprendemos el pasado y liberamos la imaginación para construir futuro. Los antropólogos sociales argumentan que la habilidad del hombre para contar historias desde el principio de los tiempos ha permitido trasmitir información y conocimientos de generación a generación, coadyuvando con el acervo intelectual de la raza humana.

La trama de la historia es bien conocida: primero, el líder en su faceta de emprendedor es el arquitecto de una cultura; segundo una vez que la cultura toma forma, personifica el tipo de liderazgo posible y exitoso; tercero, cuando los elementos de esta cultura se vuelven disfuncionales, el líder lleva a cabo un cambio cultural.

¿Qué significa cultura organizacional en esta historia? Cultura es la simiente del orden social que vivimos en una organización, así como las reglas que mantienen el tejido operando con rumbo y armonía. En todo caso, la fuerza y estabilidad de la cultura dependen primordialmente del líder.

La narrativa de esta historia se despliega a partir de conductas cotidianas observadas en cuanto a la interacción de los miembros de la organización en cuestión, incluyendo costumbres, lenguaje, rituales y tradiciones. Eventualmente estos comportamientos evolucionan como normas y valores de grupo, para convertirse en un momento dado en una filosofía formal de trabajo. Al final de la historia contamos con un clima organizacional explicito, modelos mentales predominantes en la organización y significados compartidos: la fuerza, estilo y presencia de un líder embebidos en la cultura de la empresa.

Sin embargo, lo paradójico es que el desenlace de la historia difiere por las características del líder, por su momento histórico, sus productores, editores y actores; se transforma en el tiempo como un filme de Luis Buñuel. 

Al intentar aprender de estas obras, vas a encontrar protagonistas, estrellas y celebridades al por mayor: Watson en IBM, Azcárraga en Televisa, Jobs en Apple, Iacocca en Chrysler, Servitje en Bimbo, Sloan en General Motors; diversos tipos, géneros, estilos, modos; toda clase de historias. Debes entonces tener la mente abierta para escucharlas.

PASIÓN POR EL DEPORTE

El deporte es bueno para todos en muchos sentidos; tres premisas básicas soportan esta afirmación. Primero, es divertido y entretenido, y logra proveer un medio para disminuir nuestras presiones cotidianas; para descargar tensiones que provienen de otras actividades. Segundo, fortalece la salud de los individuos y de la colectividad: a la persona le ayuda a tonificar el organismo; a la sociedad le provee un escape de sus muchas vicisitudes. Finalmente, el deporte es una distracción social masiva fincada en la interacción entre el deportista y el espectador. ¿Se cumplen cabalmente estos atributos en el deporte moderno?

Los gobernantes de la antigüedad construyeron grandes obras para fomentar el deporte y proveerle al ciudadano algún tipo de entretenimiento: incas, mayas, griegos, romanos, hebreos, ingleses, españoles. En la época moderna, los medios han establecido una relación simbiótica con el deporte la cual les permite sobrevivir a ambos. Aparentemente los medios le otorgan al deporte algún tipo de publicidad gratuita, pero también son los jueces y verdugos de deportistas y deportes. En la medida que el jugador o el juego no constituya noticia ni negocio, el entretenimiento que proporciona pasa a segundo plano.

La pasión excesiva y obsesión por el deporte inhibe algunas veces sus bondades, tanto para el individuo como para la colectividad. La salud está asociada a hábitos sanos, mismos que facilitan y soportan los deportes: actividad muscular y respiratoria moderadas, balance cardiovascular y neuromuscular, frugalidad alimenticia. No obstante, para satisfacer el hambre por grandes espectáculos y nuevos records, el mundo del deporte amateur y profesional está repleto de accidentes, excesos, así como de enfermedades y deformaciones prematuras.

¿Quién puede negar la distracción masiva positiva que ofrece un buen clásico de futbol? Sin embargo, aun en un torneo escolar la competencia desmedida conduce a algún tipo de violencia. El connotado Vince Lombardi, otrora considerado arquetipo del líder, afirmaba que “para jugar futbol americano se necesita tener fuego en tu interior, y no hay nada mejor que el odio para avivarlo”. Otros afirman que la competencia es fundamentalmente destructiva y ganar no prueba que eres una mejor persona. No obstante, posiblemente tendríamos un mundo monótono y una vida tediosa si no tuviéramos que enfrentar continuamente los retos que implica competir contra nosotros mismos y contra otros.

El historiador y escritor James A. Michener afirmaba que competir es una regla de la naturaleza, dado que la tensión es parte del equilibrio del universo. De esta manera, una competencia sana es buena para los seres humanos y seguramente nos permite vivir más.

Por fortuna, aun considerando todas estas incidencias y perspectivas, para una mayoría de nosotros el deporte sigue siendo, divertido, entretenido, sanamente competitivo y nos ayuda a sobrellevar los embates de día con día.

VAYAMOS A DISTRUTAR DEL FÚTBOL

Alberto Camus, portero aficionado, filosofo y escritor francés afirmaba que, después de muchos años en que el mundo le había permitido variadas experiencias, la que más sé acercó a la moral y las obligaciones de los hombres, fue el fútbol.

Esta semana tendremos la Gran Final del fútbol mexicano. Como fenómeno social, recordemos que el fútbol también se aborda desde la perspectiva de la historia y la sociología de las masas.

La historia del fútbol es la historia de los grandes torneos, de los grandes equipos, de los grandes jugadores. También es la historia de grandes controversias y contradicciones; es la historia de las reglas y las excepciones.

Entre los actores sobresalen el fanático y el aficionado. Mientras que éste último pudiera antojarse como un sujeto reactivo, marioneta de los intereses políticos y económicos que se mueven detrás del fútbol, el primero pretende justificar el fanatismo, la violencia y la anarquía que afecta la conservación del orden establecido. En todo caso, el estadio de fútbol es un espejo de la sociedad actual como lo fue el Campo Olímpico en la Antigua Grecia o el Circo en el Imperio Romano. ¿Qué queremos del fútbol? ¿Cuáles son sus atributos rescatables en nuestros días?

El fútbol moderno nace entre la alta burguesía inglesa, buscando superar el ocio con actividades no utilitarias dentro de las altas clases sociales no destinadas a trabajar. No obstante, así como la cultura, el arte y otros hábitos y costumbres populares surgen de las clases dominantes y son replicados eventualmente por las clases subalternas, el fútbol fue adoptado – y mejorado- por las masas.

En nuestros días, conquistar un pase en un Mundial es motivo de júbilo nacional; quedarse fuera de la copa del mundo, es un golpe económico, social y moral. Con la debida proporción, sucede algo similar en los torneos nacionales y las justas universitarias.

El fútbol que admiraba mi padre no es aquel de las porras radicales mexicanas, de las barras bravas argentinas, de los hooligans, de los ultras españoles o los teppiste italianos; no reverenciaba el fútbol en donde triunfa el que mejor engaña. Buscaba el fútbol del jugador con un culto genuino a la ética deportiva, al coraje, la astucia, al triunfo colectivo; el fútbol del aficionado que disfruta sanamente, con la familia y el amigo, la emoción momentánea de un partido.

Don Ramón Cárdenas Coronado tampoco veneraba la mediatización absurda de nuestro deporte, que se justifica aparentando borrar las barreras de clase mientras ostenta intereses económicos con el incentivo de hacer negocio. Fomentaba el fútbol que propicia las verdaderas relaciones de amistad entre jugadores, dirigentes y aficionados. Por eso y muchas cosas más, vayamos a disfrutar del fútbol.

LOS TRABAJOS DEL FUTURO

Estudios recientes advierten que estamos al borde de una crisis de empleabilidad, dado que por más de una década se ha presentado un agudo desajuste en el mercado del talento requerido a nivel mundial.

Sabemos que en la actualidad prevalece un desequilibrio entre la oferta y la demanda, pero el futuro del trabajo se presenta aún más alarmante. Si agregamos al fenómeno de remplazo de capital humano actual, el tema demográfico que indica el envejecimiento de la población y la restructuración generacional de la fuerza de trabajo, se habla ya del colapso de la estructura de talento en los países desarrollados. Se reporta que más de una tercera parte de las firmas americanas mantienen vacantes por más de seis meses por falta de candidatos calificados, y menos de la mitad de los empleadores consideran que los nuevos graduados no están preparados adecuadamente para incorporarse al mercado de trabajo.

Si esto no fuera suficiente, se han identificado indicios de una globalización en reversa” (reshoring) que tiene que ver con coyunturas en los negocios que fomentan regresar al país de origen actividades productivas que fueron enviadas a otras economías en los últimos años. Solo en los Estados Unidos significa regresar tres millones de empleos para el próximo año

¿Qué significa todo esto para nuestro México? Por una parte los jóvenes, y hasta los niños apoyados por sus padres, deberán de adoptar iniciativas para contar con información relevante y exploración temprana para definir sus planes de carrera; ejercicios capaces de incorporar el dinamismo de los mercados de trabajo y los requerimientos futuros. Segundo, más allá del discurso desgastado de las competencias laborales, las instituciones académicas deberán de despojarse de su tradicional arrogancia para incorporar en sus programas académicos, no solo las necesidades sentidas por los empleadores para el hoy y el mañana, sino programas flexibles y personalizados con tiempo de respuesta inmediato para ajustarse a los cambios del entorno.  Tercero, las empresas tendrán que encontrar y adoptar esquemas eficientes y efectivos para la capacitación permanente y autoaprendizaje, con la finalidad de asegurar el flujo de talento dentro de las organizaciones, aunque una fracción incremental importante de los puestos se cubra con personas externas. Recordemos que la educación, la capacitación y el desarrollo son el único medio para que la ecuación de talento global no sume cero.

Requerimos entonces en México instituciones y profesionales de la gestión de capital humano interesados y capaces de reinventar la fórmula de planificar y desarrollar el talento utilizada hasta ahora, asentada en una plataforma de padres y jóvenes más avispados, académicos menos arrogantes y empresarios mayormente innovadores. En suma, instalar un ecosistema capaz de responder con el desarrollo de competencias que aún no conocemos relacionadas con actividades laborales que todavía no existen, para responder a necesidades que no entendemos todavía: en muchos sentidos, debemos de acudir a estrategias de autoaprendizaje para que tengamos éxito.

RESPONSABILIDAD SOLIDARIA AL EDUCAR

Es probable que solo algunos recordemos a José Ángel Pescador Osuna como Secretario de Educación de nuestro país: él fue designado para dicho cargo en 1994 unos meses antes de la terminación de la gestión de Carlos Salinas de Gortari. En su corta estadía, estableció las normas de evaluación del aprendizaje para la educación primaria, secundaria y normal, así como un efímero, pero bien intencionado Archivo de Política Educativa.

Este educador y autor de la obra Innovaciones para mejorar la calidad de la educación básica en México denuncia en una entrevista más reciente los contrastes que se presentan en el panorama educativo de nuestra nación. Así mismo, comenta que un modelo educativo referencial en el mundo es aquel en donde el profesor y el padre de familia coadyuvan de manera sistemática en el proceso de enseñanza y del aprendizaje. Curiosamente, este modelo predomina en Cuba y en algunos países africanos, hacia ninguno de los cuales volteamos a ver para comparar a México.

Sujeto a enormes controversias, en el caso de Cuba el gobierno estableció la obligatoriedad de la educación primaria y secundaria, siendo para los padres un delito no enviar a sus hijos a la escuela, pero pretendiendo a la vez corresponsabilizarlos en el proceso educativo. La tarea no es sencilla: muchos años antes, José Martí, maestro además de revolucionario y escritor prescribió que educar es depositar la obra humana en el individuo, ponerlo al nivel de su tiempo y prepararlo para la vida. De esta manera, sería injusto encomendar solamente al docente esa enorme responsabilidad.

Como ilustración, en algunas áreas rurales de Cuba y de Colombia, dada la falta de una oferta educativa cercana, el hogar se ha vuelto el escenario para la educación, tratando de articular el trabajo de los docentes con un modelo pedagógico que eleve también la calidad del entorno familiar. ¿Es parte del modelo que requerimos en México? Es posible que sí, combinando la experiencia nata de los padres en cuanto a la formación de sus hijos con la participación de docentes debidamente calificados. La meta: fortalecer el rol del padre como educador y apuntalar al hogar como contexto del aprendizaje.

José Martí, propone que busquemos la preparación del hombre para la vida sin descuidar su espiritualidad, la educación como sentimiento y no solo como instrucción. De esta manera, el cultivo integral de las facultades humanas, sin duda, nos conduce a recurrir a una responsabilidad solidaria – de los padres y maestros- al educar.

INNOVACIÓN, OPTIMISMO Y EMPATÍA

Hace más de una década, Bill Gates recibió el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Harvard. Durante su discurso, nos dejó entrever una inquietud emergente por llevar la tecnología a las clases más marginadas y asegurarnos que la innovación favorezca a muchos en todos los rincones del orbe; la Fundación Bill y Melinda Gates tenía unos pocos años de haberse establecido. Cinco años después escuchamos a Bill Gates en la Universidad de Stanford; ahora acompañado de su esposa Melinda; ambos personajes trasmitieron un mensaje intenso y conmovedor sobre la innovación, el optimismo y la empatía.

Buscando apoyar a las poblaciones de pocos recursos del mundo en cuanto a cerrar la brecha tecnológica y democratizar el acceso a la Red de Redes, la fundación Gates invirtió sumas considerables durante varios años en donativos de equipo y sistemas computacionales. No obstante, en vez de desarrollar a esas comunidades, sus aportaciones tan solo dejaron entrever que muchas de las innovaciones en la materia estaban destinadas desde su origen a una población privilegiada del Primer Mundo; el resultado fue poner en evidencia las carencias fundamentales y la falta de tecnología apropiada para una buena parte de la población mundial. Con base en lo anterior, los esposos Gates urgieron a los graduados, maestros e investigadores a replantear el propósito y destino de las nuevas innovaciones tecnológicas en el marco de la realidad social del orbe; imprimirle una nueva dimensión al desarrollo tecnológico pensando en los demás, no solo en el resultado comercial y económico de la iniciativa en cuestión.

Autodenominados optimistas impacientes, Bill y Melinda Gates aceptan objetivamente el reto asociado a este planteamiento, porque definitivamente se requiere una gran dosis de optimismo si buscamos soluciones de carácter global para combatir el hambre y la pobreza; para construir una sociedad igualitaria en términos del acceso a la salud y al trabajo digno. Un optimismo realista para avanzar a pasos firmes como individuos, como grupos de interés y como líderes en cualquier ámbito.

La Fundación Bill y Melinda Gates es hoy en día la fundación privada de caridad más grande del mundo y su derrotero se reduce a unas cuantas palabras:  todas las vidas tienen el mismo valor: somos optimistas impacientes que luchamos por reducir la desigualdad. Innovación social con optimismo y empatía se presenta ahora como un imperativo de la realidad social de nuestro planeta: ¿estarán preparados los proveedores de capital de riesgo y los inversionistas para apoyar estas iniciativas?