MANTRAS A LA MEXICANA

Prem Dayal afirma que México posee expresiones con poder psicológico y espiritual capaces de dirigir la conducta de miles de personas desde un plano inconsciente: mantras. En el sentido positivo, el mantra actúa como una herramienta que libera la mente del flujo constante de pensamientos y nos permite relajarnos, redimir la mente de ansiedades y concentrarnos en algo; no obstante, un mantra también puede favorecer una conducta no deseada de manera inconsciente. Tres de ellos son de particular aplicación: el mantra del desapego, el mantra de la purificación y el mantra de la desidentificación.

El aprendizaje es un mecanismo de creación del valor atesorado en el Capital Humano. De esta manera, el niño al memorizar, el joven al comprender y el adulto al aplicar el conocimiento están edificando una plataforma colectiva de competencias con un potencial de crear valor, no solo de transferirlo.

En nuestro país se aplica el mantra del desapego, me importa poco, mismo que ha llevado a muchas organizaciones a despreciar el efecto de la capacitación en el desempeño, minimizando las inversiones en este poderoso elemento, en vez de integrar sus estrategias de desarrollo humano a los modelos de sustentabilidad del negocio.

El mantra de la purificación, al diablo con todo, conlleva a considerar la administración del talento como una moda o como mucho, un mal necesario. Con base en esa actitud, la inversión en capacitación se considera un gasto sin tomar en cuenta que, de acuerdo con estadísticas recientes, un individuo sin capacitar tarda hasta seis veces más en realizar un trabajo determinado, o que en las empresas donde no hay capacitación, el 41% del personal desea abandonar la organización.

Finalmente, el mantra de la desidentificación no es mi problema, justifica para muchas empresas delegar la sublime responsabilidad de facilitar el aprendizaje a individuos con poco conocimiento en el tema de la andragogía o con limitada influencia en el devenir de la organización.

Nadie va a negar en nuestro México que invertir en capacitación es un buen negocio o que la persona es el recurso más importante de la organización, pero tampoco podrán ocultar que la capacitación es la actividad que se ve más afectada cuando las condiciones económicas de la empresa son desfavorables… al diablo con todo; me importa poco porque no es mi problema.

MÁS ALLÁ DEL ACOSO ESCOLAR

Se dice que es posible destruir a una persona con palabras, miradas, sobrentendidos: eso es el acoso moral… se alimenta de pequeños ataques repetidos, a menudo tienen lugar cuando no hay testigos, a veces son no verbales o son ambiguos, sujetos a una doble interpretación.

El bullying o acoso escolar ha sido un tema recurrente abordado por medios y autoridades, estudiado por académicos y especialistas, aborrecido por la comunidad en general. La versión laboral del acoso moral se conoce también por un anglicismo: mobbing.

La Organización Mundial de La Salud define mobbing como una situación de violencia o acoso recurrente dirigida hacia una persona con el objetivo de aislarlo de un grupo laboral; se caracteriza por conductas crueles y hostiles que se convierten en una tortura psicológica para la víctima.

Por una parte, los preceptos legal-laborales en México exigen respeto para la dignidad y libertades de todo aquel quien proporciona un servicio, así como de quien lo recibe. Por otra, el acoso laboral es una grave patología organizacional que debe ser estudiada y conocida por los psicólogos laborales y clínicos: evitar que el diagnóstico y las manifestaciones sean interpretadas en términos estrés, ansiedad o depresión pasando por alto los aspectos situacionales que los ocasiona.

Lamentablemente la primera imagen que nos viene a la mente al hablar de acosos moral es la del abuso generado por niños o jóvenes atacando a alguien más débil; sin embargo, ocurre este tipo de agresión, también en las empresas y grandes consorcios. Al igual que en las escuelas la patología del abusador está fincada en reconocer y capitalizar el miedo para así mantener el poder, mostrarse aparentemente seguros, confiados y superiores a todos los demás. Estas personas buscan a otras que parezcan pasivas, dóciles o vulnerables.

Sin ser un problema sencillo y de ninguna manera agotado, los especialistas sugieren que en ambos contextos una fórmula similar: trasmitir el problema a alguien de confianza, buscar testigos y confrontar al acusador.

LIDERAZGO EN LOS TIEMPOS DE CRISIS

En el año 1992 el investigador y consultor norteamericano Daryl R. Conner, en la primera edición de su libro Managing at the Speed of Change expuso una perspectiva interesante en cuanto a la gestión y el liderazgo en las empresas: existen patrones predecibles de conducta, acciones, y toma de decisiones que distinguen a los líderes exitosos de aquellos que fracasan o quienes logran menos de lo esperado. En este contexto, Conner introduce el término Resiliencia para describir las características de aquellos individuos, grupos u organizaciones que cuentan con la capacidad de asimilar altos niveles de cambio manifestando un mínimo de conducta disfuncional. En psicología una persona resiliente es aquella capaz de sobreponerse a una adversidad, períodos de dolor o traumas y adaptarse rápidamente para continuar su vida.

El ambiente laboral ha cambiado significativamente en la medida que: interactuamos intensamente con individuos de manera presencial o virtual; estamos expuestos a cambios coyunturales y estructurales que afectan la industria y la empresa en particular; nuestras actividades, responsabilidades y tareas se modifican continuamente en respuesta a los ajustes del mercado y la tecnología. En general, muchos de nosotros estamos inmersos en un mundo ambiguo e impredecible, que atenta con el balance ideal trabajo-familia-esparcimiento y vivimos con una amenaza constante de ser despedidos; esto es, vivimos estresados.

No obstante, existen una serie de elementos para fortalecer la resiliencia de un individuo, muchos de ellos de carácter social, pero también actitudes y habilidades tales como: autoestima, capacidad para enfrentar la adversidad, toma de decisiones orientada a la acción, y la habilidad para manejar apropiadamente los pensamientos, sentimientos y emociones. Al respecto, una técnica consiste en enfocarnos a remplazar los pensamientos y emociones estresantes por otros más positivas, en lugar de simplemente tratar de contenerlas o evitarlas; aquello que los psicólogos denominan evasión experiencial  frecuentemente contribuye a problemas más serios en el largo plazo.

Veinte años después, Daryl R. Conner nos habla en su reciente obra, no solo de ser líderes a la velocidad del cambio, sino de conducir a las organizaciones en el borde del caos: El reto ya no está fincado en predecir el cambio y reaccionar oportunamente, sino de asumir el rol de conducir el cambio que demanda la organización, en tiempos de crisis aguda dentro de las dinámica de los mercados y las economías.

No se trata de reconquistar el amor en los tiempos del cólera, como sugiere García Marquez, sino de reinventar el liderazgo en tiempos de la crisis, del caos y la turbulencia.

CREATIVIDAD A LA MEXICANA

En la década de los años setentas llevamos a cabo una serie de estudios en la Unidad de Desarrollo del Talento Humano de Vitro, en cuanto a las características genuinas y originales de la dinámica grupal de los mexicanos para generar ideas, primordialmente comparadas con los procedimientos anglosajones.

En resumen, las indagaciones dirigidas por el Dr. Adrio Iluminati y el Dr. José Antonio Cárdenas, nos llevaron a concluir que el ejercicio natural de la creatividad grupal en nuestro medio corresponde a rasgos culturales propios, tiene raíces muy profundas y es parte integral del modo de ser del mexicano.

 Tanto nosotros mismos como mexicanos, y los extranjeros familiarizados con nuestro país y su cultura, con un cierto tono de admiración afirmamos que los mexicanos somos gente muy creativa, refiriéndonos primordialmente a la ingenuidad, inventiva, ingenio y ocurrencia individual. No obstante, es posible que la máxima y más genuina expresión de nuestra creatividad natural se manifieste, por el contrario, en nuestros procesos grupales.

Basados en observación directa y sistemática de grupos creativos durante más de dos años descubrimos que, a diferencia de los anglosajones, los mexicanos no requerimos de ambientes desestructurados ni prácticas de “descongelación” para poder generar ideas; los grupos naturales mexicanos se presentan de antemano con un bajo nivel de formalidad y ostentan de entrada el clima de confianza, el ambiente de libertad y el reconocimiento de los involucrados en roles asumidos espontáneamente, permitiendo el ejercicio de la creatividad.

En este ejercicio natural a la mexicana no encontramos un proceso racional, secuencia forzada, o métodos preconcebidos: la dinámica de estos grupos es una espiral de generación de ideas, con interrupciones, vueltas y regresiones, con una riqueza de aportaciones de duración desigual que termina solo con el agotamiento de la veta creativa de los participantes.

En general, el proceso natural de generar ideas del mexicano es extraordinario en términos de número de ideas, riqueza de las mismas, lenguaje, diversidad, cosmovisión, utopía creativa, apertura, solidaridad, e inclusive, satisfacción de los participantes. En contraste, también descubrimos una enorme pobreza en cuanto a implantación de las ideas; en cuanto a innovación.

Estadísticas recientes indican que, como país, en poco tiempo hemos mejorado nuestra capacidad de Innovación, pero este potencial es superado por nuestra mejoría en capacidad creativa. La creatividad a la mexicana presenta defectos que se derivan de sus propias virtudes, excesos que se manifiestan en la ausencia de registro de las ideas, estructuración del campo temático, sistematización de procedimientos, implantación y seguimiento de las acciones propuestas, así como retroalimentación reflexiva sobre el proceso mismo. Lamentablemente nuestro ingenio e inventiva supera por mucho nuestra capacidad para innovar y dar resultados.

LOS RETOS DE UN PAIS QUE ENVEJECE

Es innegable que México ha experimentado dramáticas transformaciones sociales, económicas, políticas y demográficas durante el siglo XX y la primera década del siglo XXI: México. El país de niños de fines de siglo, es ahora un país de viejos en donde el número de personas mayores a sesenta años supera a la cantidad de niños menores a 5 años.

Estudios recientes en economías que ya han vivido el envejecimiento poblacional, y contrario a lo que nos indica la sabiduría convencional, el adulto de la tercera edad que se acerca al momento de la jubilación, está más interesado por el trabajo que en otros periodos de su vida profesional. El trabajo se convierte en algo de mayor importancia para él, primordialmente porque este adulto ha desarrollado una perspectiva diferente del mismo. Este concepto más maduro de la actividad laboral tiene que ver con trabajar en lo que realmente le que le proporciona beneficio inmediato y satisfacción. De esta manera el adulto de la tercera edad buscará un trabajo relacionado con lo que ciertamente le interesa, buscando un equilibrio con el tiempo dedicado al esparcimiento, pero siempre en armonía con su nuevo concepto del trabajo.

Por otra parte, en la tercera edad, el sujeto busca expendir su libertad, pero replanteando su perspectiva en cuanto a su intimidad: esto se traduce en un deseo por liberarse de ataduras sociales y laborales, buscando emprender nuevas aventuras empresariales. En muchos sentidos, esta etapa de la vida presenta al individuo la oportunidad de ajustar el rumbo, apoyado en una plenitud intelectual y espiritual ganada a través de los años. Tradicionalmente asociada a la edad del retiro, investigaciones recientes sostienen que es más bien la edad de un segundo crecimiento, similar a una cresta o cúspide de la adolescencia. La tercera edad es el momento para reinventar la trayectoria profesional y para crear un nuevo proyecto de vida pleno y realista.

Un adulto mayor ostenta un atributo que no se presenta en otras etapas de la vida: en la medida de que los ajustes naturales de la madurez cronológica le representan una serie de obstáculos al individuo, estos mismos estos ajustes pueden ampliar sus perspectivas para seguir aprendiendo, porque existe una dosis importante de experiencia acumulada y una plataforma para ser selectivo y aprender sobre lo aprendido.

Finalmente, pero de particular importancia, el individuo de la tercera edad ha adquirido una disposición para interesarse por los demás. Esto se traduce en un incremento substancial de su capacidad y deseo de cuidar a otros, sin desatender el cuidado de sí mismo. Esta competencia lo puede convertir en un excelente actor social en cualquier ámbito, incluyendo el contexto del trabajo.

De esta manera los retos para un país que envejece, como es el caso del nuestro, gira alrededor de crear espacios sociales y laborales para incluir productivamente a este importante y creciente segmento de la población: el adulto mayor.