UN MUNDO EXPONENCIAL

La práctica del senderismo o hiking nos invita a reflexionar sobre la presencia de factores que transforman una actividad lineal en un reto exponencial. Recientemente, transitando por diversos senderos en la costa oeste de los Estados Unidos, me topé con la siguiente falacia: recorrer un sendero o circuito se antoja una actividad que demanda planificar una distancia a cubrir en un tiempo determinado, esto es, una actividad fundamentalmente lineal, desde la perspectiva del esfuerzo a realizar para superarla.  

No obstante, estarán presentes diversos factores que multiplican exponencialmente el grado de dificultad involucrada, factores que se manifiestan de manera sistémica y deben necesariamente tomarse en cuenta: condición física, salud, estado anímico, cansancio acumulado y relación de ayuda; temperatura, viento, altitud, pendiente, lluvia, tipo de suelo, rocas, vegetación, por nombrar algunos. Como ilustración, tan solo el viento en contra y la lluvia presentes de manera simultánea, aumentan el grado de dificultad de manera exponencial para llegar a la meta trazada.

No podemos negar que estamos viviendo una época de retos y pensamientos exponenciales, ante los cambios acelerados en la manera de hacer negocio, la globalización, la tecnología, el medio ambiente y el mismo pensamiento humano. Más aún, al igual que el ejemplo narrado arriba, estas transformaciones “de asalto” operan dentro de un complejo sistema dinámico e incierto.

La paradoja en la gestión de los negocios, y en particular en la administración del Talento, es que siempre hemos vivido y operado en un mundo de características lineales, pero ahora el pensamiento y el llamado a la acción debe de ser fundamentalmente exponencial.

Un multicitado ejemplo nos ayuda a comprender mejor la magnitud del cambio de paradigma a afrontar: si damos 30 pasos de manera lineal, llegaremos a unos 10 metros de distancia; pero cuando la distancia de primer paso se multiplica por 2, la segunda por 4, la tercera por 8; y así sucesivamente, el hacerlo 30 veces sería equivalente en distancia a darle 26 vueltas al planeta!       

Una aceleración exponencial del cambio implica entonces llegar significativamente más lejos y cubrir una distancia más rápidamente, con un impacto inimaginable.

Tan solo una dimensión relacionada con la gestión del talento resulta alarmantemente ilustrativa: el componente generacional. De esta manera, diseñar un sistema administrativo de Recursos Humanos que tome en consideración todas las facetas e interacciones de las 5 o 6 generaciones que conviven actualmente en las organizaciones, resulta un reto considerable y abrumador, porque es fundamental contar con un pensamiento exponencial para afrontar la tarea.

Otro ejemplo tiene que ver con el proceso de identificación, reclutamiento y selección del talento requerido. Los días de identificar tres o cuatro candidatos para cubrir un puesto quedaron enterrados en el pasado: las tecnologías de información y computación, aunadas con el potencial de las redes sociales, nos llaman a identificar miles de candidatos hasta llegar a seleccionar el más adecuado.

Finalmente, el carácter exponencial del conocimiento y los recursos digitales de aprendizaje ha dejado obsoletas prácticamente todos los formatos tradicionales de capacitación, entrenamiento y desarrollo. La respuesta única en la actualidad consiste en echar mano de las competencias de autodirección de los colaboradores, para hacerlos responsables de su propio aprendizaje.

Los profesionales de Capital Humano en la actualidad, estamos transitando un sendero con frío, lluvia, viento, condiciones adversas del terreno, así como cansancio acumulado y una condición anímica nada favorable. ¿Estamos equipados para llegar a la meta?

ENVEJECIMIENTO POSITIVO

Este agosto, presuntamente mes del adulto mayor, más de 35 mil mexicanos cumplieron 65 años, sumándose a los 9.1 millones que ya estamos en el segmento de adultos de esta edad o mayores; cerca del 8.2% de la población.

El envejecimiento de nuestro país es posiblemente el cambio demográfico más dramático de este siglo. ¿Por qué inquieta esta transición al gobierno y otros grupos de interés? En buena parte porque una estructura poblacional vieja presupone un incremento del grado de dependencia y cuidado de muchas personas, con un impacto social y económico significativo. Un país envejecido, desde la perspectiva tradicional, es más problemático y costoso.

Ingrid Bergman, en los albores de su vejez afirmaba que envejecer es como escalar una gran montaña: por un momento perdemos el aliento, pero el panorama que podemos disfrutar es grandioso, la perspectiva más amplia, más tranquila. Sus palabras indican que envejecer no es un factor social, sino un fenómeno mas bien personal, individual, único.

Desde el punto de vista de la Gerotrascendencia, ciencia que le ha dado una nueva perspectiva a vivir la adultez tardía, superar los aparentes inconvenientes del envejecimiento está en manos de cada uno de nosotros: si seguimos esforzándonos en comprender y vivir intensamente el mundo que habitamos contaremos con una fuerza interior para coexistir más y mejor, sin convertirnos en carga para nadie. Al mantenernos física, social, emocional e intelectualmente activos, no dejaremos espacio para la autocompasión, la decadencia y la senectud prematura.

Es imperativo superar las perspectivas clásicas que pretenden asociar el envejecimiento solamente con: limitaciones y enfermedades tanto físicas como mentales; disminución de la capacidad para socializar e interactuar; desprendimiento patológico de cosas y personas; discontinuidad en nuestros estilos de vida; confinación en un miserable y sombrío rincón de la sociedad. Debemos interiorizar que, al final del día, los principios de alto desempeño, productividad, efectividad e independencia del individuo prevalecen, pero en una forma diferente.

El proceso y consideraciones para convertirnos en personas “gerotrascendentes” incluyen emular las actitudes y conductas de aquellos que han encontrado el significado y la sabiduría del adulto mayor: evadir la vida solitaria, pero ser muy selectivos en cuanto a nuestras relaciones sociales; fortalecer nuestros sentimientos, interés y curiosidad respecto a generaciones anteriores; minimizar las interacciones sociales innecesarias o superficiales; cuidar nuestro cuerpo y apariencia sin obsesionarnos al respecto; disminuir nuestra inclinación por lo material dándonos tiempo para meditar; procurarnos espacio personal y permitirnos momentos de soledad positiva; darnos permiso para redefinir el tiempo, el espacio, la vida y la muerte.

Para Lars Tornstam, pionero del envejecimiento positivo, comprender los principios y alcance de la Gerotrascendencia es como recurrir a un nuevo par de lentes que nos permite ver el mundo de manera diferente; así como ayudar a edificarlo aún más atractivo de cómo lo encontramos. Si esto significa vivir más y mejor, ¿Vale la pena el cambio?

RENCUENTRO

Hace treinta y un años un pequeño grupo de estudiantes proveniente de nueve países se dio cita por primera vez en el recinto de la Sloan School of Management para participar en una aventura educativa orientada a fortalecer competencias para la gestión de tecnologías emergentes: el denominado MOT Program.

Para Mario Benedetti, un instante es el cruce de dos tiempos, el cruce de dos rumbos, el cruce de dos vidas y, en ese instante, cabe un mundo enorme o minúsculo. Para los exalumnos de mi generación del MOT, el rencuentro en Cambridge, Massachusetts hace algunos días, significó precisamente un instante en donde se concentraron durante un presente efímero “los sentimientos, los vaticinios del futuro y los sobrantes del olvido”.

Durante tres décadas algunos compañeros se nos adelantaron y hoy disfrutan de mejor vida, otros no pudieron acompañarnos por enfermedad o por causas diversas, pero en todos los presentes se manifestó un intenso y sincero deseo de reparar los estragos de la distancia, el tiempo, la ausencia y la separación.

No puedo imaginar un ambiente más rico en cuanto a diversidad e inclusión: diversidad cultural, de ideologías, étnica, experiencias, formación académica ulterior, estilos de vida y trayectorias profesionales. No obstante, la inclusión, acompañada por una copa de buen vino, delicias gastronómicas, eventos artísticos y académicos, se tradujo en una codiciada coalición, ubicando a todos y a cada uno de nosotros en un mismo ámbito temporal, espacial, emocional y espiritual.

Transitar nuevamente por el campus del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) fue sin duda una experiencia inolvidable; hacerlo en armonía, con aquellos que formaron parte de una etapa importante de tu vida académica, fue más que memorable.

A cincuenta años de la llegada del hombre a la luna, el MIT ha preparado miles de científicos y tecnólogos de todo el mundo, incluyendo treinta y cinco astronautas, cuatro de los cuales caminaron sobre la superficie del satélite terrestre. Sin embargo, este puñado de exalumnos que disfrutamos de mutua compañía la primera semana de junio representa también plenamente la calidad educativa de una institución académica de vanguardia. El rencuentro confirmó mi creencia de que nuestra generación ha contribuido significativamente a que tengamos un mundo mejor y que el futuro que les depara a nuestros descendientes está apuntalado por aportaciones de grandes hombres y mujeres.

Benedetti, poeta y novelista uruguayo, nos cautiva con su apreciación de lo inevitable: “ayer pasó el pasado con su historia y deshilachada incertidumbre; con su huella de espanto y de reproche”. Pero también agrega en otro poema: “lento, pero viene; el futuro se acerca despacio, pero viene”. Nuestro rencuentro en el presente, en ese instante, fue lo único real: el pasado ya no existe y el futuro no ha llegado.

CUESTIÓN DE VOCACIÓN … O DE IDONEIDAD

 Charlese E. Brown, en su obra Answering the Call to Teach, comenta que, debido a que el magisterio no es una profesión sino una vocación, el gran reto de todo sistema educativo se centra en identificar a aquellas personas que ostentan el don de poder y querer enseñar.

La Dra. Brown resume puntualmente la excelencia del maestro: por una parte, es una persona orgullosa de su rol en la sociedad, por lo que se comporta siempre como modelo ético ante sus alumnos. Segundo, el educador salvaguarda una paz interior respecto a lo que hace, lo que le permite entender cómo piensa y que requiere el educando. Finalmente, este maestro nunca abandona su vocación; está comprometido con su llamado por lo que su pasión por enseñar lo mantiene inmerso en el magisterio. ¿Comparten estos atributos todos nuestros maestros mexicanos?

Haciendo por un momento a un lado los lamentables y anárquicos movimientos políticos y laborales relacionados con el magisterio, repasemos en donde estamos parados en México respecto a los maestros y la excelencia educativa: tomando como referencia el ahora clásico reporte Perspectivas OCDE, México Políticas Clave para un Desarrollo Sostenible, y otros estudios de seguimiento relevantes, sobresalen desde hace varios años alertas rojas tales como el ausentismo, la improductividad y la falta de preparación pedagógica.

El alcance de nuestros comentarios se centra principalmente en los grandes datos estadísticos relacionados con la educación primaria y secundaria a todo lo ancho de nuestro país, por lo que la realidad regional puede variar, para bien o para mal. En cuanto al absentismo de los maestros mexicanos, se reporta que un 67.5% padecen este problema, mientras que casi un 70% presentan retardos e impuntualidad significativa. La productividad en el aula, o aprovechamiento del tiempo efectivo en impartir educación es un problema serio ya que los números indican que los maestros invierten del orden de 190 horas al año en tareas administrativas, más un promedio mayor a 150 horas en impartir disciplina. Si a este tiempo le agregamos los 34 días anuales dedicados a capacitación, contrastándolos con los 15 días promedio de los países de la OCDE, el porcentaje de tiempo del maestro en actividades docentes en el aula se minimiza de manera considerable. No sumaremos en éste análisis el tiempo que invierten, durante el calendario escolar, manifestándose ante la opinión pública con inconformidades.

Lo que compartimos aquí no es nuevo; tampoco es novedad que el derecho de los niños y adolescentes a una educación de calidad es imprescindible para el desarrollo de una sociedad. En nuestro México la carencia ¿es cuestión de idoneidad, de vocación magisterial o de ambas? Afortunadamente, conocemos también decenas de excelentes maestros y maestras dentro y fuera del aula; enhorabuena a todos y a todas ellas.

LO FAMILIAR DE LAS EMPRESAS

Es bien sabido que el conflicto humano está presente en las empresas familiares de todas las culturas; el reto es reconocer a tiempo las señales de alerta y convertir los conflictos potenciales en una ventaja familiar.

Economistas se han pronunciado durante décadas por la desaparición inminente de las empresas familiares, arguyendo que el capitalismo las marginaría y que las tensiones familiares obstruirían la ineludible gestión profesional.  De alguna manera han tenido algo de razón; pero no por completo.

Gordon y Nicholson, en su obra Family Wars plantean la necesidad de entender las lecciones de fracaso de decenas de empresas familiares, debido a que esto puede ayudar a muchas organizaciones. Intrincadas sagas de poderosas dinastías parecen literatura de ficción: la familia Gallo, los Watson en IBM, los Ford, la familia Disney, U-Haul, Guiness y la dinastía Gucci, son ejemplos que nos hacen recordar las palabras de Boris Pasternak: Los hombres poderosos están tan ansiosos de parecer infalibles, que eventualmente ignoran la verdad.

No obstante, un reportaje de semanario The Economist indica que cerca del 20% de las corporaciones listadas en Fortune Global 500 son empresas familiares y, en el caso de las empresas europeas, la cifra relativa se duplica. Estamos hablando de organizaciones ampliamente conocidas y reconocidas, tales como Walmart, New York Times, BMW, FIAT, Samsung y Fox Entertainment .  ¿Qué está sucediendo en estas empresas?

Por una parte, el conflicto potencial se maneja desde diversas perspectivas: por su esencia, su origen, como proceso y como producto de un fenómeno de interacción social significativamente complejo: la persona, la familia y el negocio. Los autores de Family Wars sugieren prestar especial atención a los síntomas de futuros problemas: cambios abruptos de comportamiento de los dueños, inequidad percibida, errores y fracasos, brechas de comunicación, falta de consenso, objetivos confusos o falta de rumbo, privilegios y nepotismo, ambigüedad en los roles y ausencia de un dialogo abierto, entre otros.

Algunas de las acciones de las empresas familiares exitosas pretenden minimizar los conflictos intergeneracionales: crear un plan regulador accionario entre los miembros elegibles, instalar esquemas de liderazgo a largo plazo incluyendo atributos indispensables, disparadores del cambio y límites temporales; incorporar prácticas y políticas de educación, desarrollo y carrera individual sancionadas por terceros con objetividad e influencia para dictaminar potencial y desempeño.

El hotel Hoshi de Japón ha sido manejado por la misma familia durante 46 generaciones desde su fundación en el año 718. Este ejemplo de longevidad empresarial nos invita a reflexionar sobre las palabras del autor de La Riqueza de las Naciones, Adam Smith, quien sostenía que un administrador profesional nunca podría imprimir en el negocio la “acuciosa vigilancia” característica de su dueño.

VOY A CONTARTE UNA HISTORIA

Edgar H. Schein afirma que la Cultura es una abstracción. No obstante, continúa , las fuerzas que desata en el contexto social y organizacional son significativas y poderosas; si no las entendemos seremos víctimas de ellas.

De la misma manera, afirma que los temas de liderazgo y de cultura organizacional están íntimamente entrelazados, toda vez que diferentes ocupaciones y estilos de liderazgo, definidos como perspectivas antropológicas, sociológicas y de psicología social y cognitiva, determinan y transforman la cultura de una organización. Por tal, la historia de un líder es a su vez la historia de una cultura organizacional. ¿En dónde podemos escuchar estas historias? ¿Cómo logramos utilizarlas como fuente de aprendizaje de manera crítica y constructiva?

Al contar historias nos hace sentido el presente, comprendemos el pasado y liberamos la imaginación para construir futuro. Los antropólogos sociales argumentan que la habilidad del hombre para contar historias desde el principio de los tiempos ha permitido trasmitir información y conocimientos de generación a generación, coadyuvando con el acervo intelectual de la raza humana.

La trama de la historia es bien conocida: primero, el líder en su faceta de emprendedor es el arquitecto de una cultura; segundo una vez que la cultura toma forma, personifica el tipo de liderazgo posible y exitoso; tercero, cuando los elementos de esta cultura se vuelven disfuncionales, el líder lleva a cabo un cambio cultural.

¿Qué significa cultura organizacional en esta historia? Cultura es la simiente del orden social que vivimos en una organización, así como las reglas que mantienen el tejido operando con rumbo y armonía. En todo caso, la fuerza y estabilidad de la cultura dependen primordialmente del líder.

La narrativa de esta historia se despliega a partir de conductas cotidianas observadas en cuanto a la interacción de los miembros de la organización en cuestión, incluyendo costumbres, lenguaje, rituales y tradiciones. Eventualmente estos comportamientos evolucionan como normas y valores de grupo, para convertirse en un momento dado en una filosofía formal de trabajo. Al final de la historia contamos con un clima organizacional explicito, modelos mentales predominantes en la organización y significados compartidos: la fuerza, estilo y presencia de un líder embebidos en la cultura de la empresa.

Sin embargo, lo paradójico es que el desenlace de la historia difiere por las características del líder, por su momento histórico, sus productores, editores y actores; se transforma en el tiempo como un filme de Luis Buñuel. 

Al intentar aprender de estas obras, vas a encontrar protagonistas, estrellas y celebridades al por mayor: Watson en IBM, Azcárraga en Televisa, Jobs en Apple, Iacocca en Chrysler, Servitje en Bimbo, Sloan en General Motors; diversos tipos, géneros, estilos, modos; toda clase de historias. Debes entonces tener la mente abierta para escucharlas.

PASIÓN POR EL DEPORTE

El deporte es bueno para todos en muchos sentidos; tres premisas básicas soportan esta afirmación. Primero, es divertido y entretenido, y logra proveer un medio para disminuir nuestras presiones cotidianas; para descargar tensiones que provienen de otras actividades. Segundo, fortalece la salud de los individuos y de la colectividad: a la persona le ayuda a tonificar el organismo; a la sociedad le provee un escape de sus muchas vicisitudes. Finalmente, el deporte es una distracción social masiva fincada en la interacción entre el deportista y el espectador. ¿Se cumplen cabalmente estos atributos en el deporte moderno?

Los gobernantes de la antigüedad construyeron grandes obras para fomentar el deporte y proveerle al ciudadano algún tipo de entretenimiento: incas, mayas, griegos, romanos, hebreos, ingleses, españoles. En la época moderna, los medios han establecido una relación simbiótica con el deporte la cual les permite sobrevivir a ambos. Aparentemente los medios le otorgan al deporte algún tipo de publicidad gratuita, pero también son los jueces y verdugos de deportistas y deportes. En la medida que el jugador o el juego no constituya noticia ni negocio, el entretenimiento que proporciona pasa a segundo plano.

La pasión excesiva y obsesión por el deporte inhibe algunas veces sus bondades, tanto para el individuo como para la colectividad. La salud está asociada a hábitos sanos, mismos que facilitan y soportan los deportes: actividad muscular y respiratoria moderadas, balance cardiovascular y neuromuscular, frugalidad alimenticia. No obstante, para satisfacer el hambre por grandes espectáculos y nuevos records, el mundo del deporte amateur y profesional está repleto de accidentes, excesos, así como de enfermedades y deformaciones prematuras.

¿Quién puede negar la distracción masiva positiva que ofrece un buen clásico de futbol? Sin embargo, aun en un torneo escolar la competencia desmedida conduce a algún tipo de violencia. El connotado Vince Lombardi, otrora considerado arquetipo del líder, afirmaba que “para jugar futbol americano se necesita tener fuego en tu interior, y no hay nada mejor que el odio para avivarlo”. Otros afirman que la competencia es fundamentalmente destructiva y ganar no prueba que eres una mejor persona. No obstante, posiblemente tendríamos un mundo monótono y una vida tediosa si no tuviéramos que enfrentar continuamente los retos que implica competir contra nosotros mismos y contra otros.

El historiador y escritor James A. Michener afirmaba que competir es una regla de la naturaleza, dado que la tensión es parte del equilibrio del universo. De esta manera, una competencia sana es buena para los seres humanos y seguramente nos permite vivir más.

Por fortuna, aun considerando todas estas incidencias y perspectivas, para una mayoría de nosotros el deporte sigue siendo, divertido, entretenido, sanamente competitivo y nos ayuda a sobrellevar los embates de día con día.

VAYAMOS A DISTRUTAR DEL FÚTBOL

Alberto Camus, portero aficionado, filosofo y escritor francés afirmaba que, después de muchos años en que el mundo le había permitido variadas experiencias, la que más sé acercó a la moral y las obligaciones de los hombres, fue el fútbol.

Esta semana tendremos la Gran Final del fútbol mexicano. Como fenómeno social, recordemos que el fútbol también se aborda desde la perspectiva de la historia y la sociología de las masas.

La historia del fútbol es la historia de los grandes torneos, de los grandes equipos, de los grandes jugadores. También es la historia de grandes controversias y contradicciones; es la historia de las reglas y las excepciones.

Entre los actores sobresalen el fanático y el aficionado. Mientras que éste último pudiera antojarse como un sujeto reactivo, marioneta de los intereses políticos y económicos que se mueven detrás del fútbol, el primero pretende justificar el fanatismo, la violencia y la anarquía que afecta la conservación del orden establecido. En todo caso, el estadio de fútbol es un espejo de la sociedad actual como lo fue el Campo Olímpico en la Antigua Grecia o el Circo en el Imperio Romano. ¿Qué queremos del fútbol? ¿Cuáles son sus atributos rescatables en nuestros días?

El fútbol moderno nace entre la alta burguesía inglesa, buscando superar el ocio con actividades no utilitarias dentro de las altas clases sociales no destinadas a trabajar. No obstante, así como la cultura, el arte y otros hábitos y costumbres populares surgen de las clases dominantes y son replicados eventualmente por las clases subalternas, el fútbol fue adoptado – y mejorado- por las masas.

En nuestros días, conquistar un pase en un Mundial es motivo de júbilo nacional; quedarse fuera de la copa del mundo, es un golpe económico, social y moral. Con la debida proporción, sucede algo similar en los torneos nacionales y las justas universitarias.

El fútbol que admiraba mi padre no es aquel de las porras radicales mexicanas, de las barras bravas argentinas, de los hooligans, de los ultras españoles o los teppiste italianos; no reverenciaba el fútbol en donde triunfa el que mejor engaña. Buscaba el fútbol del jugador con un culto genuino a la ética deportiva, al coraje, la astucia, al triunfo colectivo; el fútbol del aficionado que disfruta sanamente, con la familia y el amigo, la emoción momentánea de un partido.

Don Ramón Cárdenas Coronado tampoco veneraba la mediatización absurda de nuestro deporte, que se justifica aparentando borrar las barreras de clase mientras ostenta intereses económicos con el incentivo de hacer negocio. Fomentaba el fútbol que propicia las verdaderas relaciones de amistad entre jugadores, dirigentes y aficionados. Por eso y muchas cosas más, vayamos a disfrutar del fútbol.

GENIOS ENTRE NOSOTROS

Se afirma que las personas llegamos al mundo con un bagaje delimitado y maleable; en seguida nos educan para ajustarnos y poder desempeñar en sociedad.  El mensaje y resultados es: o te acoplas o fracasas.

Sobre esta base, un sistema educativo que no reconoce que aprender es una experiencia individual basada en preferencias de aprendizaje distintivas, potencial de cada persona y requerimientos únicos de tiempo, se convierte en un ejercicio que limita el desarrollo y fomenta el conformismo. 

Como ilustración, sabemos que el 2.28% de la población mundial es superdotada, y en México tres de cada cien personas ostenta esta capacidad. Más de 760 mil educandos tienen muy alta capacidad intelectual, pero solo una fracción es atendida de manera adecuada. Se afirma también que entre 15 y 20 por ciento de niños pueden tener habilidades superiores, pero requieren que se les maneje adecuadamente. El sistema educativo y los profesionales de la educación se encuentran entonces con dos retos: cómo identificar el talento sobresaliente y cómo intervenir para desarrollarlo. ¿Afecta este fenómeno el equilibrio de nuestra sociedad?

En buena parte el equilibrio social se basa en el autoconocimiento: al comprender lo que somos y podemos hacer nos permite conocer y entender a otros, y esta empatía conduce a aceptar las diferencias individuales. Así mismo, el autoconocimiento facilita el autoaprendizaje y la posibilidad de explotar adecuadamente nuestro potencial… de convertirnos en genios.

En el sentido amplio, un genio es un individuo con una habilidad creativa extraordinaria, un talento excepcional y competencias sobresalientes en una determinada disciplina o campo del conocimiento. ¿Somos todos genios de alguna manera? Por supuesto que sí, dado que esta definición indica que todas las personas llegamos al punto de no requerir reglas ni referencias, y de convertirnos en proveedores de soluciones acertadas y espontáneas acerca de algo. Además, en la medida que dominamos una disciplina, nos percatamos que algunos supuestos expertos realmente no lo son: el desarrollo personal basado en el autoaprendizaje nos lleva a las fronteras del conocimiento y a la posibilidad de superarlo.

Ramón de la Peña me señala que, de forma innata o por vivencias y experiencias, todos los individuos poseen talentos distintivos y es necesario detectarlos, para posteriormente desarrollarlos de modo puntual y selectivo. De esta manera, interpreto que los talentos individuales son la plataforma de las competencias afines a nuestro potencial, y el andamiaje de los roles que podemos jugar en el trabajo y en la vida.

Más aún, si adoptamos una disciplina de aprender por cuenta propia, delimitada por el conocimiento de nuestro potencial – nuestros talentos – con una actitud de aprendizaje permanente, habremos iniciado el viaje hacia la genialidad.

LOS TRABAJOS DEL FUTURO

Estudios recientes advierten que estamos al borde de una crisis de empleabilidad, dado que por más de una década se ha presentado un agudo desajuste en el mercado del talento requerido a nivel mundial.

Sabemos que en la actualidad prevalece un desequilibrio entre la oferta y la demanda, pero el futuro del trabajo se presenta aún más alarmante. Si agregamos al fenómeno de remplazo de capital humano actual, el tema demográfico que indica el envejecimiento de la población y la restructuración generacional de la fuerza de trabajo, se habla ya del colapso de la estructura de talento en los países desarrollados. Se reporta que más de una tercera parte de las firmas americanas mantienen vacantes por más de seis meses por falta de candidatos calificados, y menos de la mitad de los empleadores consideran que los nuevos graduados no están preparados adecuadamente para incorporarse al mercado de trabajo.

Si esto no fuera suficiente, se han identificado indicios de una globalización en reversa” (reshoring) que tiene que ver con coyunturas en los negocios que fomentan regresar al país de origen actividades productivas que fueron enviadas a otras economías en los últimos años. Solo en los Estados Unidos significa regresar tres millones de empleos para el próximo año

¿Qué significa todo esto para nuestro México? Por una parte los jóvenes, y hasta los niños apoyados por sus padres, deberán de adoptar iniciativas para contar con información relevante y exploración temprana para definir sus planes de carrera; ejercicios capaces de incorporar el dinamismo de los mercados de trabajo y los requerimientos futuros. Segundo, más allá del discurso desgastado de las competencias laborales, las instituciones académicas deberán de despojarse de su tradicional arrogancia para incorporar en sus programas académicos, no solo las necesidades sentidas por los empleadores para el hoy y el mañana, sino programas flexibles y personalizados con tiempo de respuesta inmediato para ajustarse a los cambios del entorno.  Tercero, las empresas tendrán que encontrar y adoptar esquemas eficientes y efectivos para la capacitación permanente y autoaprendizaje, con la finalidad de asegurar el flujo de talento dentro de las organizaciones, aunque una fracción incremental importante de los puestos se cubra con personas externas. Recordemos que la educación, la capacitación y el desarrollo son el único medio para que la ecuación de talento global no sume cero.

Requerimos entonces en México instituciones y profesionales de la gestión de capital humano interesados y capaces de reinventar la fórmula de planificar y desarrollar el talento utilizada hasta ahora, asentada en una plataforma de padres y jóvenes más avispados, académicos menos arrogantes y empresarios mayormente innovadores. En suma, instalar un ecosistema capaz de responder con el desarrollo de competencias que aún no conocemos relacionadas con actividades laborales que todavía no existen, para responder a necesidades que no entendemos todavía: en muchos sentidos, debemos de acudir a estrategias de autoaprendizaje para que tengamos éxito.