LIDERAZGO DE GÉNERO

Existen dos tipos de liderazgo: el transaccional, que depende de la habilidad de controlar estructuras y procesos, y el liderazgo transformacional de quien busca la motivación y lealtad unificando propósitos. El primer tipo se asocia a los líderes masculinos y el segundo se considera más bien femenino. ¿Realmente ostentan las mujeres un estilo diferente de liderazgo?

Un estudio sobre liderazgo femenino urge a las organizaciones e instituciones a apreciar y aceptar un estilo interpersonal de dirigir, en contraste del liderazgo predominante por sumisión y control: al valorar esta diversidad de estilos, los grupos sociales encontrarán la fuerza y flexibilidad para sobrevivir en un entorno económico diverso y competitivo.

Más recientemente se habla de un liderazgo interactivo refiriéndose al estilo femenino de dirigir, a través del cual las mujeres se esfuerzan por interacciones positivas con sus colaboradores, específicamente: la búsqueda de participación, compartir poder e información, fomentar la autoestima de otros y desplegar pasión por el trabajo. Presuntamente, estos comportamientos del líder provocan en los seguidores sentido de pertenencia, contribución, influencia e importancia; una situación ganar-ganar favorable para los individuos y la organización. Su estilo de liderazgo va más allá de la multicitada gestión participativa porque las líderes están convencidas que las personas tienen un mayor desempeño si se sienten bien respecto a sí mismas y a su trabajo, por lo que fomentan situaciones que contribuyan a escalar este sentimiento.

John Naisbitt y Patricia Aburdene argumentan que los estilos de gestión del futuro asombrosamente concuerdan con el estilo de liderazgo femenino: los consultores y especialistas en desarrollo de las organizaciones tratan de convencer a los líderes masculinos a desprenderse de sus preferencias por un control desmedido, mientras que en las mujeres convienen de manera natural. No obstante, si las mujeres son tan buenas en ajustarse a estos comportamientos ¿Por qué no hay más mujeres en posiciones de liderazgo e influencia? Las respuestas tradicionales oscilan entre la discriminación tácita en un mundo dominado por líderes masculinos, y la falta de agresividad, confianza e interés por escalar las jerarquías por parte de las mujeres.

¿Qué tipo de líderes demandan nuestras organizaciones e instituciones, nuestro estado, nuestro México? Antes de decidir, reflexionemos sobre las palabras de Rosalynn Carter, quien afirmaba que un líder conduce a las personas hacia donde quieren dirigirse; más un buen líder las conduce hacia donde deben de ir, aunque no sea necesariamente el destino que anhelan. A su vez, Margaret Thatcher, insistía que uno de los grandes problemas de nuestra era es que somos liderados por personas que se preocupan más por los sentimientos que por los pensamientos y las ideas.

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José Antonio Cárdenas Marroquín

Yo hablo de un nuevo orden que se reinventa continuamente porque ni el Milenial más obstinado acepta la utopía de un cosmos fincado en un presente hedonista sin futuro trascendente. Al escribir, yo hablo de un mundo que debemos construir aunque no lo vayamos a disfrutar

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