Wayne W. Dyer afirma en El Poder de la Intención que cuando cambias la forma en como miras las cosas, las cosas cambian. Analicemos cómo debemos ver a las tecnologías de información: el uso de la Red de Redes en nuestro país se concentra en obtener información de carácter general y actividades de comunicación; menos de una tercera parte para realizar actividades escolares o de investigación; el tiempo de navegación supera las 5 horas diarias promedio. Toda esta actividad humana se lleva a cabo utilizando agentes virtuales como intermediarios entre los individuos, la información y el conocimiento. ¿Estamos preparados para este tipo de intermediación? ¿Es conveniente subordinar nuestras decisiones al arbitrio de terceras personas?
Haceunos años Francis Fukuyama aseguró que la era de la información eventualmente traeráconsigo el fin de las jerarquías de todo tipo y que el poder inherente alacceso privilegiado a la información se democratizará. La magnitud delimpacto de la tecnología de información en lo social y económico no secuestiona, pero su naturaleza y la forma de superarlo o aprovecharlo, difierendesde la perspectiva de distintos autores.
Para algunos,los agentes virtuales nacen de lanecesidad de apoyar a los usuarios a manejar la gran cantidad de informacióndisponible y llevan a cabo complejas labores para administrarla. Los roles que juegan estos agentes incluyenla búsqueda y selección de información, apoyo en la comparación y elección deproductos disponibles, así como negociación.
Noobstante, el aprendizaje humano, el desarrollo del gusto, querer, juzgar,comparar, escoger y negociar son prácticas propias del individuo debido a que incorporandimensiones sociales y psicológicas. Dada la importancia real de los intermediarios o agentes virtuales, y a quelas actividades humanas y su posible emulación por medios electrónicos sonsignificativamente diferentes, la deshumanización de la toma de decisiones esun riesgo inminente.
Fukuyama sostiene que toda actividad económica demanda interacciones sociales y estáunida por normas, pautas, obligaciones morales y hábitos que dan forma a lasociedad. Esta posición desacredita la validez y el éxito a mediano plazo delos denominados agentes virtuales: un agente de esta naturaleza no puede fortalecerlazos sociales y de confianza; compartir normas y valores.
Para muchos, la proliferación de intermediarios virtuales en las transacciones cotidianas provocará una destrucción de la escencia del capital humano, al no permitir fortalecer las virtudes sociales ni establecer la plataforma para que se generen virtudes individuales. ¿Estamos dispuestos impedir esta destrucción?