En mi libro Ética en las Organizaciones propuse tres características distintivas de los hispanoamericanos en el contexto del trabajo: personalismo, paternalismo y particularismo. En contraste con tratar a todas las personas de acuerdo con reglas organizacionales y códigos sociales, el particularismo enfatiza hacer excepciones basadas en el individuo y las obligaciones derivadas de la amistad. Este rasgo cultural conduce a que el poder y la influencia provoquen injusticias y falta de equidad en el trato social y laboral. ¿Puede ser la amistad un componente de alto riesgo en el ámbito del trabajo?
De acuerdo con una encuesta reciente de Gallup, las personas que procuran grandes amistades en el trabajo están más comprometidas, se sienten mejor remuneradas, planean estar más tiempo y hacer carrera en la empresa; consideran que reír, estar alegres y promover un ambiente divertido en el trabajo es positivo para la productividad. En la misma línea de pensamiento, Harvad Businnes Review propone tres conductas para fortalecer un espíritu de compromiso y un buen ambiente de camaradería: ser claro y procurar una buena comunicación con los demás, respetando los límites de la individualidad, dejar los prejuicios personales de lado y tomar en cuenta a los demás en las decisiones que los afectan.
Tradicionalmente se ha hablado de formación de equipos (team building) para minimizar las tensiones sociales en el trabajo, pero más recientemente se está acudiendo a una dinámica más reveladora: formación de puentes (bridge building). Tomando como base que la innovación, la retención del talento y la conexión emocional de los individuos son ahora un imperativo, muchas empresas están tratando de construir estos puentes para fomentar la colaboración y los lazos de amistad entre departamentos y colaboradores presumiblemente muy diferentes entre sí.
Para Jordi Robert-Ribes, se trata de que profesionales con perfiles muy distintos se vinculen durante sus tareas diarias de tal manera que generen nuevos espacios para el debate y encuentren comunión entre enfoques diversos, permitiendo así generar nuevas ideas e identificar nuevas oportunidades de negocio que de otro modo no se podrían detectar.
Durante dos años constituí parte formal de un extraordinario grupo de personas quienes trabajamos incansablemente en pro de la gestión responsable del Capital Humano; experiencia consistente con estudios de Purdue University que demuestran que los equipos que funcionan mejor son aquellos cuyos miembros se conectan a nivel emocional entre ellos, que tienen empatía y que se ayudan mutuamente. Mi aprendizaje es entonces seguir construyendo este tipo de lazos de amistad en el trabajo, aquí y ahora.