El activo más importante del Valle del Silicio es su gente; gente que ha decidido formar parte de un fenómeno social, tecnológico y económico sin precedente en el planeta. ¿Cuál es la composición y dinámica de este Capital Humano que permite un balance y flujo de talento requerido?
El Silicon Valley Index reporta tres grupos humanos de especial interés: los estudiantes y graduados de los centros de estudio regionales en ciencia e ingeniería, la fuerza de trabajo local que ostenta habilidades especializadas, los emprendedores, primordialmente inmigrantes, quienes contribuyen considerablemente al proceso de innovación y creación de trabajos.
Miguel Casillas, joven emprendedor originario de Jalisco, cuyo entusiasmo solo es superado por su visión y amor por México dirige iniciativas orientadas a tender un puente entre nuestro país y el Valle del Silicio. En un reportaje para la CNN comenta que solo un 2% de los extranjeros en el Valle del Silicio, son profesionales, hombres de negocios e inversionistas mexicanos; una proporción muy pequeña en un ambiente en donde se generan cerca de 4,000 empresas anuales, de las cuales más de una tercera parte reciben apoyo financiero directo de proveedores de capital de riesgo o de alguno de las decenas de clubes de “inversionistas ángeles” de la región. De la misma manera, afirma que los esfuerzos recientes hechos en México para fortalecer la innovación y el emprendimiento generarán iniciativas que no podrán florecer fácilmente sin una cultura de inversión que los apoye durante las etapas de incubación y aceleración.
De muchas conversaciones que he sostenido con Jorge Zavala, Director General de Kinnevo, concluyo que la zona de confort de los inversionistas mexicanos puede ser una barrera considerable para cambiar la actitud de invertir trasladando valor, hacia invertir creando valor. En el primer caso, Miguel lo ejemplifica con invertir en bienes raíces; en el segundo, implica invertir en iniciativas que resuelvan problemas a escala global a través de un nuevo producto o servicio, que generarán empleos, fortalecerán la economía y el desarrollo social de una manera integral y sustentable; eso sí, con un riesgo considerablemente mayor que invertir en una casa o en un edificio de departamentos, cuyo retorno modesto se limita al inversionista.
La esencia del Valle del Silicio es entender y formar parte de un ecosistema, un circulo virtuoso en donde todos los jugadores aportan su conocimiento, sus capacidades, su capital, y todos ellos reciben un retorno significativo y proporcional, beneficiando en paralelo a la sociedad. No obstante, se requieren talentosos emprendedores mexicanos, como Miguel Casillas y Jorge Zavala, cuya cruzada es tender un puente entre nuestro México y el Valle del Silicio, y quienes han visto recompensado su esfuerzo.