APRENDIZAJE ACTIVO Y AUTODIRECCIÓN

En abril de 1912 el mundo se conmovió ante la tragedia del hundimiento del Titanic. Cien años después, distintas investigaciones e interpretaciones de las causas la catástrofe, siguen indicando un error humano detrás de la muerte de más de 1400 pasajeros y la perdida material del transatlántico en las profundas aguas del Atlántico Norte.  En los años inmediatos posteriores al evento, Thomas W. Revans, ingeniero naval inglés, fue asignado investigador oficial del suceso por el Departamento de Marina Mercantil de Gran Bretaña; sus hallazgos forman parte de los orígenes de la educación de adultos contemporánea.

Existen tres enfoques principales relacionados con el aprendizaje de adultos en las organizaciones: el aprendizaje social, el aprendizaje activo y el aprendizaje autodirigido. En los años treinta, Reg Ravens, desarrolló las bases del aprendizaje activo inspirado en las conclusiones de su padre Thomas.

No obstante, no fue hasta 1975, cuando la empresa General Electric en Europa, empezó a experimentar la preparación de sus ejecutivos con un enfoque de aprendizaje activo. El éxito de la iniciativa se extendió en toda la corporación a nivel mundial, y eventualmente a cientos de empresas tales como British Airways, Lucent Technologies, AT&T, Exxon, Motorola, Marriot y Vitro.

En resumen, el aprendizaje activo es un proceso y a la vez una técnica que involucra un grupo pequeño de personas asignadas a resolver un problema real, complejo y retador. Al mismo tiempo, los participantes se focalizan en lo que aprenden, como lo aprenden, y de qué manera este aprendizaje puede beneficiar a cada individuo, al grupo y a la organización como un todo.

El impacto y los beneficios de este proceso de aprendizaje se han comprobado en miles de proyectos en todo el mundo: aprendizaje compartido a través de diferentes niveles y disciplinas en la organización; mayor aceptación y confianza en cuanto a nuevos paradigmas y enfoques, desarrollo de habilidades de análisis crítico y reflexivo; mayor comunicación y trabajo en equipo; solución de problemas complejos de manera efectiva y oportuna.

Dadas las características y la dinámica de estos grupos de trabajo, el arte de controlar tu propio aprendizaje se convierte en un componente esencial para el éxito. No obstante, es imperativo que estén presentes por lo menos cuatro atributos entre los participantes involucrados: compromiso para entender y dimensionar el problema; responsabilidad de tomar acción hasta resolverlo; conciencia de la capacidad personal de aprender por cuenta propia; deseo y apertura para aprender de los otros miembros del grupo. Con base en lo anterior, el aprendizaje activo y el autoaprendizaje se fortalecen mutuamente para lograr que los involucrados puedan aprender con mayor rapidez y, dentro de la experiencia de solución de problemas, logren aprender con más amplitud y con mayor profundidad.

Como investigador de la tragedia del Titanic, T.W. Ravens estudió a fondo el diseño de la nave, la manera como fue entrenada la tripulación, el liderazgo y autoridad de los oficiales. No obstante, su principal aportación para la posteridad fue comprender que, además de la técnica, la sabiduría y el sentido común colectivos son fundamentales para el análisis y la resolución de problemas, así como tomar el control del propio aprendizaje.

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José Antonio Cárdenas Marroquín

Yo hablo de un nuevo orden que se reinventa continuamente porque ni el Milenial más obstinado acepta la utopía de un cosmos fincado en un presente hedonista sin futuro trascendente. Al escribir, yo hablo de un mundo que debemos construir aunque no lo vayamos a disfrutar

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