LOS RETOS DE UN PAIS QUE ENVEJECE

Es innegable que México ha experimentado dramáticas transformaciones sociales, económicas, políticas y demográficas durante el siglo XX y la primera década del siglo XXI: México. El país de niños de fines de siglo, es ahora un país de viejos en donde el número de personas mayores a sesenta años supera a la cantidad de niños menores a 5 años.

Estudios recientes en economías que ya han vivido el envejecimiento poblacional, y contrario a lo que nos indica la sabiduría convencional, el adulto de la tercera edad que se acerca al momento de la jubilación, está más interesado por el trabajo que en otros periodos de su vida profesional. El trabajo se convierte en algo de mayor importancia para él, primordialmente porque este adulto ha desarrollado una perspectiva diferente del mismo. Este concepto más maduro de la actividad laboral tiene que ver con trabajar en lo que realmente le que le proporciona beneficio inmediato y satisfacción. De esta manera el adulto de la tercera edad buscará un trabajo relacionado con lo que ciertamente le interesa, buscando un equilibrio con el tiempo dedicado al esparcimiento, pero siempre en armonía con su nuevo concepto del trabajo.

Por otra parte, en la tercera edad, el sujeto busca expendir su libertad, pero replanteando su perspectiva en cuanto a su intimidad: esto se traduce en un deseo por liberarse de ataduras sociales y laborales, buscando emprender nuevas aventuras empresariales. En muchos sentidos, esta etapa de la vida presenta al individuo la oportunidad de ajustar el rumbo, apoyado en una plenitud intelectual y espiritual ganada a través de los años. Tradicionalmente asociada a la edad del retiro, investigaciones recientes sostienen que es más bien la edad de un segundo crecimiento, similar a una cresta o cúspide de la adolescencia. La tercera edad es el momento para reinventar la trayectoria profesional y para crear un nuevo proyecto de vida pleno y realista.

Un adulto mayor ostenta un atributo que no se presenta en otras etapas de la vida: en la medida de que los ajustes naturales de la madurez cronológica le representan una serie de obstáculos al individuo, estos mismos estos ajustes pueden ampliar sus perspectivas para seguir aprendiendo, porque existe una dosis importante de experiencia acumulada y una plataforma para ser selectivo y aprender sobre lo aprendido.

Finalmente, pero de particular importancia, el individuo de la tercera edad ha adquirido una disposición para interesarse por los demás. Esto se traduce en un incremento substancial de su capacidad y deseo de cuidar a otros, sin desatender el cuidado de sí mismo. Esta competencia lo puede convertir en un excelente actor social en cualquier ámbito, incluyendo el contexto del trabajo.

De esta manera los retos para un país que envejece, como es el caso del nuestro, gira alrededor de crear espacios sociales y laborales para incluir productivamente a este importante y creciente segmento de la población: el adulto mayor.

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José Antonio Cárdenas Marroquín

Yo hablo de un nuevo orden que se reinventa continuamente porque ni el Milenial más obstinado acepta la utopía de un cosmos fincado en un presente hedonista sin futuro trascendente. Al escribir, yo hablo de un mundo que debemos construir aunque no lo vayamos a disfrutar

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