CREATIVIDAD A LA MEXICANA

En la década de los años setentas llevamos a cabo una serie de estudios en la Unidad de Desarrollo del Talento Humano de Vitro, en cuanto a las características genuinas y originales de la dinámica grupal de los mexicanos para generar ideas, primordialmente comparadas con los procedimientos anglosajones.

En resumen, las indagaciones dirigidas por el Dr. Adrio Iluminati y el Dr. José Antonio Cárdenas, nos llevaron a concluir que el ejercicio natural de la creatividad grupal en nuestro medio corresponde a rasgos culturales propios, tiene raíces muy profundas y es parte integral del modo de ser del mexicano.

 Tanto nosotros mismos como mexicanos, y los extranjeros familiarizados con nuestro país y su cultura, con un cierto tono de admiración afirmamos que los mexicanos somos gente muy creativa, refiriéndonos primordialmente a la ingenuidad, inventiva, ingenio y ocurrencia individual. No obstante, es posible que la máxima y más genuina expresión de nuestra creatividad natural se manifieste, por el contrario, en nuestros procesos grupales.

Basados en observación directa y sistemática de grupos creativos durante más de dos años descubrimos que, a diferencia de los anglosajones, los mexicanos no requerimos de ambientes desestructurados ni prácticas de “descongelación” para poder generar ideas; los grupos naturales mexicanos se presentan de antemano con un bajo nivel de formalidad y ostentan de entrada el clima de confianza, el ambiente de libertad y el reconocimiento de los involucrados en roles asumidos espontáneamente, permitiendo el ejercicio de la creatividad.

En este ejercicio natural a la mexicana no encontramos un proceso racional, secuencia forzada, o métodos preconcebidos: la dinámica de estos grupos es una espiral de generación de ideas, con interrupciones, vueltas y regresiones, con una riqueza de aportaciones de duración desigual que termina solo con el agotamiento de la veta creativa de los participantes.

En general, el proceso natural de generar ideas del mexicano es extraordinario en términos de número de ideas, riqueza de las mismas, lenguaje, diversidad, cosmovisión, utopía creativa, apertura, solidaridad, e inclusive, satisfacción de los participantes. En contraste, también descubrimos una enorme pobreza en cuanto a implantación de las ideas; en cuanto a innovación.

Estadísticas recientes indican que, como país, en poco tiempo hemos mejorado nuestra capacidad de Innovación, pero este potencial es superado por nuestra mejoría en capacidad creativa. La creatividad a la mexicana presenta defectos que se derivan de sus propias virtudes, excesos que se manifiestan en la ausencia de registro de las ideas, estructuración del campo temático, sistematización de procedimientos, implantación y seguimiento de las acciones propuestas, así como retroalimentación reflexiva sobre el proceso mismo. Lamentablemente nuestro ingenio e inventiva supera por mucho nuestra capacidad para innovar y dar resultados.

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José Antonio Cárdenas Marroquín

Yo hablo de un nuevo orden que se reinventa continuamente porque ni el Milenial más obstinado acepta la utopía de un cosmos fincado en un presente hedonista sin futuro trascendente. Al escribir, yo hablo de un mundo que debemos construir aunque no lo vayamos a disfrutar

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